Transformación social en femenino

emprendimiento femenino
Fuente: negocios-inteligentes.mx

En 2015, la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, una oportunidad para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Son la hoja de ruta para conseguir un futuro sostenible para todos. Se interrelacionan entre sí e incorporan los desafíos globales a los que nos enfrentamos día a día, como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, y la paz y la justicia. 

Uno de los ODS más críticos es el ODS 5: lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas, ya que tendrá efectos positivos en cascada en el logro de los otros ODS. 

La igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Pero las mujeres siguen siendo un recurso en gran medida sin explotar debido a los prejuicios existentes, derechos restringidos, la falta de acceso a la capacitación, la tecnología y los recursos financieros, y el acceso limitado a la toma de decisiones políticas debido a la baja representación. 

«Es fundamental reconocer las importantes contribuciones de las mujeres como tomadoras de decisiones, trabajadoras, cuidadoras, partes interesadas, expertas y educadoras en todos los sectores»

Para encontrar soluciones sostenibles, debemos liberar el potencial de las mujeres: es fundamental reconocer las importantes contribuciones de las mujeres como tomadoras de decisiones, trabajadoras, cuidadoras, partes interesadas, expertas y educadoras en todos los sectores. Las mujeres aportan más empatía e inclusión en su defensa y resolución de problemas, lo que mejora su eficacia como líderes de sostenibilidad. Hay numerosos ejemplos de mujeres en todas partes del mundo liderando el camino hacia un futuro sostenible.

Como dice el lema de la Agenda 2030, se requiere un esfuerzo colectivo, que no puede «dejar a nadie atrás». La igualdad de género es un requisito previo, y el nuevo orden mundial debe incluir a las mujeres que lideran el camino.

MUJERES SOLIDARIAS, MUJERES EMPRENDEDORAS 

La Agenda 2030 y su difusión internacional, ha favorecido la puesta en valor y el compromiso de miles de mujeres alrededor del mundo.  Durante los últimos años, se multiplican las iniciativas de grupos de mujeres que se organizan para liderar o apoyar proyectos sociales, mejorar las condiciones de vida de otras mujeres, crear redes, obtener financiación y fomentar el emprendimiento. 

Y estas iniciativas se dan en todo tipo de ámbitos: productivos, educativos, culturales, tecnológicos o ambientales.

El porcentaje de mujeres dedicadas a la filantropía a nivel mundial crece rápidamente y desde sectores muy variados y transversales. Empatizan mucho más con sus iguales, son capaces de construir redes de apoyo y coordinación más duraderas y tienden a ser más cooperativas en los equipos de trabajo; ordenadas, metódicas y con un profundo sentido social. 

Sin duda, la influencia de las mujeres como grupo social es enorme y va en aumento. Pero en muchos de los casos, sus iniciativas no cuentan con suficientes fondos para alcanzar los objetivos propuestos. 

«Angola, país en el que cuatro de cada diez mujeres se encuentra gestionando su propia empresa»

Respecto al emprendimiento, encontramos datos que pueden parecer contradictorios: las empresarias ocupan un mayor y destacado porcentaje en regiones en vías de desarrollo, como África y América Latina. La clasificación está liderada por Angola, país en el que cuatro de cada diez mujeres se encuentra gestionando su propia empresa. Sin embargo, en España, Alemania o Francia, las tasas de mujeres empresarias apenas llegan al 10%.

Parece que es común encontrar proporciones más bajas de iniciativa empresarial femenina en economías más desarrolladas, debido a factores como la competitividad o la mayor saturación del mercado. Pero también habría que tener en cuenta el factor impulsor que nace de la propia necesidad y dónde se da mayoritariamente.

Nos encontramos en un magnífico momento para emprender. El emprendimiento femenino se presenta como una verdadera oportunidad de empoderamiento para las mujeres y un elemento clave de transformación social.

Existen multitud de redes de impulso y apoyo a este tipo de proyectos a todos los niveles y un potente ecosistema en plena ebullición, que crece día a día. Pero, a pesar de todo lo expuesto, el porcentaje de emprendedoras sociales sigue siendo también notablemente inferior al de los hombres. 

«Confiemos más en nosotras mismas, démonos la oportunidad de desarrollar todo ese potencial y seamos parte del cambio que queremos ver en el mundo»

Quizás nosotras mismas contribuimos a hacer nuestras barreras más altas y a veces dejamos que el miedo al “fracaso”, la excesiva necesidad de control o nuestra elevada auto exigencia jueguen en nuestra contra. 

Sea desde la posición que sea, como emprendedoras, ciudadanas, trabajadoras, educadoras o consumidoras; confiemos más en nosotras mismas, démonos la oportunidad de desarrollar todo ese potencial y seamos parte del cambio que queremos ver en el mundo.

Alicia Sánchez
Alicia Sánchez

Psicóloga, especializada en estrategia empresarial, coaching y emprendimiento.

4 Comentarios
  1. Me encantó! Gracias por poner en palabras tan claras una realidad que debe cambiar…sin duda el rol de la mujer es fundamental para el logro de La Agenda 2030.

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