La amapola no elige el terreno perfecto para florecer. Dicen que nace donde la tierra ha sido herida. Quizá por eso siempre siempre quise ser una amapola. Porque incluso después de la tormenta, nunca pierde la capacidad de volver a empezar y llenarlo todo de color. *Relato ganador del II Certamen de Relatos cortos
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