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¿Eres de una o dos mesillas de noche?

mesilla de noche
Fuente: Nine Köpfer/Unsplash

“¿Solo una mesilla?” Me preguntó mi madre cuando me mudé a mi nueva casa el pasado mes de junio. Desde los 21 y hasta los 37 años, he vivido con dos mesillas a cada lado de la cama de matrimonio, tanto si alguien las usaba como si no, ahí estaban las dos, separadas por ella, por nosotros, por mí… Es curioso el nombre de este tipo de camas. Tanto que cuando te separas de tu marido después de media vida junto a él, aún a día de hoy -5 años después- sigo sin haber conseguido ocuparla por completo.

“Una fuerza me empuja cada noche y me recuerda que no soy digna de ocuparla al completo”

No se trata de nada que tenga que ver con “guardar un luto”, pero es como si ese espacio, inconscientemente tuviese que reservarlo para alguien, como si me dijese a mi misma que no me pertenece. Una fuerza me empuja cada noche y me recuerda que no soy digna de ocuparla al completo… Frontera invisible, custodiada por centinelas, que se ha interpuesto entre el lado izquierdo de mi cama y yo. Día tras día amanezco en el mismo lugar, y el otro lado, intacto, con olor a nada, a nadie.

“Mujer con una sola mesilla, incompleta, pequeña. Solita”, sepan ustedes que no vivo sola, “vivo solita con mis dos perritas” me dijeron en el último evento familiar al que asistí. Sí señora, y se quedó tan agusto cuando pronunció esas palabras, en diminutivo y acompañadas de un tono un tanto lastimero, penoso diría yo, eso si, con una sonrisa, y la cabeza ladeada envuelta en un halo tierno y maternal, que hacía imposible que me ofendiera, y en el que no cabía lugar a una reprimenda de tintes feministas. “¿Para qué?” Me dije: Si va a seguir pensando lo que quiera, que ella es más por tener un marido y dos hijos, y que las perras, mis perras, perras son”.

“¿Por qué se supone que tengo que colocar un mueble en mi dormitorio que nadie va a usar?”

Pregunté cuando mi madre me hizo esa observación. ¿Alguien se imagina tener en casa dos batidoras, dos recibidores o dos cubos de fregar si solo se va a usar uno de los dos? Su respuesta fue algo así: “para crear armonía, porque sino la habitación estaría incompleta”. ¡Ahmm!…Armonía, bonita palabra. Bien, entonces esto funciona así, coloco un mueble que a priori nadie va a usar y entonces estaré mas cerca de alcanzar la tan ansiada armonía, la paz, el nirvana… y si alguien llega un día y coloca sus calzoncillos y el cargador del móvil en los cajones de la mesilla sobrante, entonces y solo entonces lo habré conseguido llegar a la meta victoriosa.

Pero, ¿y si no llega nadie? ¿Game over? No bueno, no del todo, entonces está ahí, da apariencia de algo que aunque no es, equilibra el espacio,aparenta, atenúa…

“Soy una persona incompleta”, me susurran las miradas. Quiero creer que no es cierto , pero en los momentos de flaqueza cuesta que no te invada ese pensamiento, cada día me autoconvenzo frente al espejo de que no es así, que yo soy yo, que llegué a este mundo sola, libre de siamés pegado a mis carnes, que lo abandonaré a pulmón, por mí misma…y sera por eso que necesito abrazar el caos al que durante tanto tiempo esquivé.

“Cuántos dormitorios plagados de mesillas con cajones llenos de “lo correcto”, de “soltera no puedes quedarte”, de “cuándo vas a echarte un novio”

Me pregunto cuántas mujeres “decidieron” un día poner una segunda mesilla al otro lado de la cama, para así tener el dormitorio perfecto, no levantar revuelo, ni llamar la atención. Cuántos dormitorios plagados de mesillas con cajones llenos de “lo correcto”, de “soltera no puedes quedarte”, de “cuándo vas a echarte un novio”. Mesillas de las que te evitan los diminutivos lastimeros, mesillas llenas del polvo tranquilizador, que droga y  amansa a una sociedad que no está dispuesta a aceptar que la retes, así que calladita que estás más guapa, colócala en su sitio y espera. Por cierto, no vayas a pensar por un momento que se trata de una amenaza, es solo una advertencia.

Mesilla, una, solo una. Lo que de momento tengo y quiero, en singular, en pequeñito, un símbolo que hace de mi mundo algo grande, completo y caóticamente armonioso.

Tania Gina

Dedicada a trabajar por y para las personas con diversidad funcional.

1 Comentario
  1. Quizá lo que indique que existe un Vasco sea más que dediques parte de tu cama a alguien que no está. Ya aparecerá alguien que se gane ese espacio. O quizá el lado derecho…
    Lo que no tienes que dejar es que la sociedad te haga sentir incompleta. Hay muchas maneras de vivir la vida y cada uno elige (si puede) la suya. Tú disfruta de la tuya.
    Si alguien aparece en tu vida quizá quiera mesilla. Quizá no. Quizá no le gustara la que hay (de haberla habido). Quizá le guste la tuya y quizá a ti te apetezca cambiar o hacerte una nueva…

    En cuanto al artículo, refleja muy bien tu mundo interior. Solita y con dos perrazas no suena mejor y tampoco refleja la realidad… Quizá lo de solita es lo que suena peor. Yo creo que mucha gente no es capaz de estar “solit@“ y mantiene relaciones insatisfactorias. Disfruta de la soledad que es algo que es difícil de mantener…

    Deseando que escribas el próximo… ;-P

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