Ensayo sobre la ceguera

Fuente: Elina Krima/Pexels

No era un día cualquiera. La universidad se vestía de sus mejores galas para recibirlo a él, a Raúl del Pozo. Alumnos y profesores estaban expectantes ante tal acontecimiento. Recorrían los pasillos de un lado a otro a toda velocidad para dejar a punto el más mínimo detalle. No, no era un día cualquiera. En la sala se respiraba un aire distinto, algo envolvía aquel entorno de exaltación e incluso nervios por conocer a quien muchos de los ahí presentes admiraban. 

«Los mismos nervios y la misma cantidad de emociones, pero descontroladas»

Entre el bullicio y una ilusión a medida estoy yo. En un día como otro cualquiera siendo la misma exaltación, los mismos nervios y la misma cantidad de emociones, pero descontroladas. Percibiendo el tic tac del reloj del chico sentado a mi lado, las risas desmesuradas de un grupo de amigas a mis espaldas, el estruendo de los aplausos tumbando mis silencios. 

Hoy es un día cualquiera. El salón de actos está vacío y los alumnos corren menos en los cambios de clase para dirigirse al siguiente aula. Los profesores ya no se visten de gala y la tranquilidad vuelve a los pasillos de la facultad. Mientras, entre los murmullos momentáneos, las sillas estrechas y el sudor en el pecho estoy yo. Viviendo tu misma realidad y sintiéndola a 1500 revoluciones por minuto. Y no lo ves porque no lo sientes. El jugueteo de tus dedos contra la mesa, la presión descontrolada cuando estás en medio de la gente, el temblor de las manos justo después de salir del metro. 

«Hoy como otro día cualquiera mi ansiedad se viste elegante y sale de paseo»

Al final todos hacemos lo mismo, apartar la mirada cuando alguien nos pide ayuda con los ojos, los únicos que no mienten. Saramago ya lo decía: “estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo no ven”. Hoy como otro día cualquiera mi ansiedad se viste elegante y sale de paseo. Sin pedir permiso se cruza con tu nerviosismo momentáneo, tu risa alterada, tu incomprensión cuando me miras de frente. No apartes tu mirada ni te hagas el loco. Aquí nadie lo está, solo tenemos miedo. 

Vanessa Lobo
Vanessa Lobo

Periodista y amante del arte en todos sus estados. A punto de poema.

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