Donde el viento da la vuelta

Fuente: Havilah Galaxy/ Unsplash

Allí donde el viento da la vuelta, allí estoy yo, porque he dado tantas y tantas vueltas que me perdí, sé de dónde vengo y por fin creo saber a dónde voy, pero me he perdido tantas veces, he corrido hasta tantos sitios, detrás de tanta gente, que cuando he parado no sé exactamente que me ha pasado, me estoy preguntando si alguna vez me he parado a ayudarme a mí, a parar y mirar qué me pasa.

Aprendí a cuidar de otros, pero no de mí y  mi cuerpo el 14 de enero de 2020, me paró, dijo basta, me lo pidió a gritos, trabajando sentí como mi corazón se aceleraba de una manera extraña, tan extraña que tuve la sensación de que no podía ni respirar, me senté y note como mis extremidades derechas se dormían, me encontraba desubicada, y tampoco podía a penas hablar, y si lo hacía no tenían sentido, mi mente iba rápida pero mi cuerpo no me seguía. Acabé en enfermería y acto seguido en urgencias, donde me hicieron todo tipo de pruebas y a la conclusión que llegaron fue “ataque de ansiedad post-traumática”, ¿Qué? ¿Cómo? Pero si ahora estoy genial, no tengo ningún problema, eso no puede ser, a lo que el médico me dijo «¿Ana has pasado por momentos complicados en tu vida últimamente?», y ahí respiré y dije, «¿alguno?» No sé, terminar una relación por una adicción y tener que salir literalmente corriendo…la muerte de mi padre, de repente, sin explicación y enterarme camino del trabajo en medio de una calle de Madrid y oír las palabras de mi hermana pequeña: «Ana siento lo que te voy a decir, pero a papa le quedan horas».

«He descubierto que estoy realmente agotada, que mi cuerpo me ha hablado alto y claro, «¡o paras o te paro!»»

No sé, quizás me olvidé de mí, quizás siempre me pongo el interruptor de yo ayudo, yo salvo, yo puedo, yo sigo, yo sé, yo super woman, que no me da tiempo a sanar porque la vida sigue y obvio mueve el culo Ana tienes que seguir, pues sabéis… ese día no pude, ese día no salvé a nadie, no hice absolutamente nada, tan solo darme cuenta de que tengo que cuidar de mí, atenderme, quererme, escucharme y no sentirme mal ni egoísta por ello. He descubierto que estoy realmente agotada, que mi cuerpo me ha hablado alto y claro, «¡o paras o te paro!» Así que no sé cómo lo voy hacer porque nunca me he ocupado de mÍ, estoy total y absolutamente perdida en esto de sentir lo que necesito yo, solo yo y luego yo. El principio de la cura de algo empieza por ver que tienes un problema, pues lo admito, tengo un problema no sé cuidar de mí. Me voy a dar una tregua no voy a salir corriendo a mirar cómo puedo empezar a curarme, pero sé que si tengo la capacidad de ayudar a otros podré hacerlo conmigo, también sé que no estoy sola en esto, tengo a mi familia, mis bellos amigos y mi querido amor, pero ellos sólo pueden acompañarme es mi cometido ocuparme de mí.

«La vida es tan inmensamente bonita que no voy a dejar de dibujar colores en ella»

He decidido compartir esta experiencia con vosotros/as, porque creo que es importante escucharnos, entendernos y comprendernos porque si no lo hacemos nuestra salud se resiente y ya basta, la vida es tan inmensamente bonita que no voy a dejar de dibujar colores en ella, de morir de la risa cuando se me venga en gana, de comerme a besos a quien amo, de ir a lugares extraordinarios, sola o acompañada, de hacer locuras por mí y por alguien, de bailar hasta quedarme sin aliento, de escribir cosas que me llenen, de idear proyectos, de dar sorpresas, de comer pizza, de decir te quieros, es una de las cosas que más me gustan y mejor me sientan cuando lo hago, que este no es un artículo oscuro y temeroso, este es un artículo para haceros sentir con el corazón que somos únicos, bonitos y especiales, y que la primera y única persona que debe saberlo, somos nosotros mismos por que el resto, el resto lo sabrá con tan solo vernos aparecer en cualquier parte, así que aquí estoy yo donde el viento da la vuelta y en esa vuelta os veré queriéndome y cuidándome como jamás antes lo hice.

Ana tey
Ana tey

Actriz sevillana, viviendo en Madrid, vitalista y muy activa en grupos de Whatsapp.

1 Comentario
  1. La vida Ana… la vida es la mejor escuela y el tiempo, el mejor profesor. Nunca se equivoca. Lindo artículo. Enhorabuena. Un abrazo desde México.

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