Cuando nuestro tiempo vuelva a ser nuestro

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Recuerdo que cuando era pequeña me decían que al hacerme adulta el tiempo pasaría mucho más rápido. En ese momento me parecía un cuento chino pero, por supuesto, como todo eso que te dicen de pequeña y que no te crees,  se ha convertido en una realidad.

He podido apreciar que últimamente, en muchas y diversas conversaciones, el tiempo es uno de los temas centrales. Aunque el protagonista es más bien la falta de el mismo. Nos hacemos mayores y las responsabilidades que eso conlleva nos hacen darnos cuenta de que ya no disponemos del mismo tiempo para las cosas que nos gustan. Peor aún, vivimos con esa sensación de no poder dedicar a nuestra familia y nuestros amigos el tiempo que necesitan, o simplemente el tiempo que nos gustaría disfrutar con ellos.

«Me agobio porque tengo la sensación de que se me va el tiempo en buscar tiempo»

Imagino que el tiempo no cuenta de la misma manera cuando vives en una ciudad o en un pueblo, a veces me he planteado si volver sería la solución a una vida donde el tiempo no pase sin más. Me encanta Madrid, pero en un lugar así los horarios de trabajo y  la distancia entre el trabajo y la casa se convierten en un tiempo muerto, ¿Qué harías si ese tiempo sólo fuera de quince minutos en vez de una hora? Es realmente para pensarlo. Observo a mi alrededor y sólo veo gente corriendo, el propio ritmo de la ciudad te lleva a eso. Padres y madres agobiados que no llegan casi a recoger a sus hijos del colegido,  que viven pegados al reloj para la hora del parque, la hora del baño, la hora de la cena y de irse a dormir, el momento (con suerte) de tener media hora de conversación con tu pareja. Reconozco que soy la primera a la que le pasa y cuando me paro y lo pienso, me agobio. Me agobio porque tengo la sensación de que se me va el tiempo en buscar tiempo. 

Hablaba hace no mucho con unas amigas que a veces me resultaba (nos resultaba)  imposible encontrar un momento para hacer una llamada de teléfono. Y con un momento me refiero a un momento de tranquilidad donde poder escuchar y atender y hablar sin distracciones. Porque además cuando yo tengo el momento idóneo para eso, me pasa que el resto de personas no lo tienen. Y no es solo cuestión de encontrar ese momento perfecto en que las dos personas puedan hablar en el mismo instante, es que además quizá para poder hacer esa llamada tienes que quitarle tiempo a tu hijo, o a esa media hora que hablamos antes de poder conversar con tu pareja. Al final ves que aunque quieras no puedes siempre y otra vez piensas en lo mismo, ¿dónde está el tiempo?

«El coronavirus ha puesto patas arriba toda nuestra vida, profesional y personal»

Ahora más que nunca seguro que apreciamos el tiempo. Ése que por un lado no podemos disfrutar como nos gustaría, y ese otro tiempo que ahora tenemos para disfrutar como antes no podíamos.

El coronavirus ha puesto patas arriba toda nuestra vida, profesional y personal. Quizá sea un buen momento para replantearnos el ritmo de vida que llevábamos, en qué invertíamos nuestro tiempo, en qué queremos invertirlo cuando todo vuelva a normalidad. Es en momentos así, de extrema crisis, cuando el propio mundo y la propia vida nos agitan. 

Intentemos aprender de todo esto. Solo así nuestro tiempo volverá a ser nuestro.

Carolina Aznar
Carolina Aznar

Apasionada del mundo de las bodas. Periodista, lectora, soñadora y mamá.

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