La clave de la felicidad está en el cambio

El cambio

Mario Benedetti decía: Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas. Siento que me encuentro en ese punto. Y no creo que se trate de lo que algunos llaman ‘crisis existencial’, ni parte de los primeros síntomas de la temida menopausia, que no tardará mucho en llegar. Creo que solo estoy viviendo un momento de transformación o transición que probablemente necesitaba vivir. Y me está sentando bien.

Hay cambios que al principio asustan, porque todo lo que no entendemos, lo que no controlamos, nos asusta. Y lo trastoca todo y nos da cierto vértigo, porque creíamos sentirnos más seguros en nuestra rutina…

Siempre me he considerado muy afortunada por todo lo que la vida me ha ido dando y por todo lo que he conseguido: salud, una maravillosa familia, buenos amigos, una bonita casa, una situación económica cómoda, y una trayectoria profesional que, según los estándares de nuestra sociedad, podríamos llamar “exitosa”. También me he sentido una persona alegre, segura de mí misma, fuerte, buena consejera, emprendedora, con iniciativa y olfato para los negocios. Creo que esa es la imagen que proyectaba. Pero tras una mala elección de los compañeros de viaje y quizás de un proyecto demasiado ambicioso, mi nueva aventura empresarial, en la que había invertido tanto tiempo, esfuerzo, dinero e ilusión, se fue al traste. Mea culpa.

«Nunca me había sentido tan vulnerable»

Y me castigué bastante. Pasé una etapa complicada de frustración, rabia, tristeza, inseguridad y miedo. Sentía que había fracasado y que no sólo me había decepcionado a mí misma, sino también a los demás. Que no había estado a la altura de lo que se supone debía esperarse de mí. Y en un primer momento sólo me centré en lo negativo, en buscar culpables en vez de soluciones, y me quedé anclada en ese punto. Dejé de ver todo lo bueno que seguía estando ahí y que era mucho, permitiendo que esta situación afectara a todas las áreas de mi vida, incluso a mi salud. Nunca me había sentido tan vulnerable.

Pueden darse situaciones adversas en diferentes áreas de tu vida, pero siempre tendrás algo bueno en lo que centrarte, a lo que aferrarte, para poder coger aire y mantenerte a flote. Y empezar de nuevo. Porque es parte de la vida. Generalmente, nuestras circunstancias son sólo eso, circunstancias, no situaciones inamovibles. Podemos cambiarlas, mejorarlas o, en el peor de los casos, al menos intentar verlas desde otra perspectiva. Quizás deberíamos confiar más en nosotros mismos y en nuestras posibilidades, porque nuestro potencial es inmenso. 

Creo firmemente que este tipo de situaciones, pueden favorecer o precipitar un antes y un después. Porque nos llevan a auditar un poco nuestra vida, a replantearnos muchas cosas y nos mueven por dentro. Y, siempre que se reaccione desde una actitud constructiva, de aprendizaje y oportunidad para el cambio, esa transformación podrá ser muy positiva. Por suerte yo reaccioné pronto y estoy en ese camino, otra vez fuerte, pero diferente. Eso sí, los cambios no son fáciles, implican esfuerzo y aprendizaje constante, renunciar a ciertas cosas, coger el timón, tomar nuevas decisiones y actuar en consecuencia. Y equivocarse de nuevo, las veces que sea necesario. Pero supone un desafío atractivo, ¿no? 

“Existe un breve momento en la vida en el que te sientes más perdido que nunca: ese momento es el principio de un encuentro”

Daniela Rivera Zacarías, “Hablando sola”

Hace poco me recomendaron la película-documental “El Cambio”, basada en las reflexiones del psicólogo y escritor estadounidense Wayne Dyer sobre el sentido de la vida. No soy una persona religiosa ni especialmente espiritual, aunque respeto profundamente y hasta cierto punto envidio a aquellos que creen tan firmemente en algo superior, que les reporta cierta paz y seguridad y les ayuda a superar cualquier dificultad. Pero tengo que reconocer que hay muchos mensajes en esta película con los que sí me he sentido plenamente identificada y podrían “tocar” a cualquier persona, independientemente de sus creencias. 

Por ejemplo, sí creo que el auténtico sentido de la vida es ser feliz y disfrutarla, “llegar a ese lugar donde sientes que perteneces, para dejar de estar siempre intentando ir a otro sitio» . ¿No es una manera perfecta de explicarlo? Y es cierto que, solemos buscar la felicidad en cosas que están fuera de nosotros, para acabar creyendo que eres lo que tienes, lo que logras, o lo que los demás piensan de ti. Pero solo nos lleva a una ambición sin sentido, a vivir compitiendo y a la necesidad constante de aprobación. Y es absurdo, porque esto no puede hacernos felices en absoluto, todo lo contrario.

«Cuando empecé a ser más benevolente conmigo misma y a dejarme ayudar por los demás, entendí que tenía todo el derecho a equivocarme»

Cuando empiezas a revelar lo que realmente eres, a soltar lastre, empiezas también a tomar tus decisiones desde esa posición y ya no como como la persona que se supone que debías ser. Todo cobra un nuevo sentido, ya no te dejas arrastrar por motivos externos y lo que de verdad te mueve está en ti. Y tu concepción del éxito y la felicidad cambia.

Cuando empecé a ser más benevolente conmigo misma y a dejarme ayudar por los demás, entendí que tenía todo el derecho a equivocarme, porque sólo se equivoca el que arriesga e intenta; porque somos imperfectos y estamos aquí para aprender. Que siempre habrá cosas que se escapen a nuestro control y que lo que me había pasado no era ningún fracaso, sino un aprendizaje y una experiencia más de vida que sólo iba hacerme un poco más fuerte y un poco más sabia. 

Imagino que aquí se inició mi cambio, cuando dejé de centrarme en el por qué para entender el para qué me servía esta experiencia. Dejé el pasado y me centré en el presente. He vuelto a sentirme afortunada e ilusionada, consciente de que aún tengo toda la capacidad y el derecho de hacer mucho más. Solo hay un billete para este viaje y me queda un largo camino por recorrer. Y me permito soñar en grande. Tendría que vivir muchas vidas para cumplir todos mis sueños, pero al menos voy a intentar cumplir algunos en esta. 

“La mayoría de las personas mueren a los 27, simplemente las enterramos a los 72”

Mark Twain

Aunque suene a tópico, es absolutamente cierto que el mundo está lleno de oportunidades, de experiencias por vivir y de gente maravillosa por conocer, pero hay que levantarse del sofá y salir a su encuentro. Pero con sentido, parándote a pensar en las cosas que de verdad te interesan, te motivan y te hacen sentirte bien. Por supuesto, no siempre será viable vivir de aquello que te apasiona y desde luego nunca será fácil conseguirlo, aunque también es cierto que en la mayoría de los casos ni siquiera lo intentamos o nos rendimos antes de tiempo. Pero, al menos, deberíamos dejar un espacio en nuestra vida a esas pasiones, para completarla y hacerla más rica. Eso siempre es posible, no hay excusa. Muchas veces, solo introduciendo pequeños cambios, el engranaje se activa y el efecto es multiplicador.

No creo que esta “transición” deba ser un objetivo a alcanzar para todo el mundo, ni que necesariamente derive de una situación adversa. Es sólo que las circunstancias cambian, nuestro contexto cambia, el mundo cambia y nosotros, a veces, también. Y cada caso es diferente, porque cada persona es única. No hay edad ni momento preciso. Pero sí creo que para que ocurra, es necesaria cierta predisposición, flexibilidad y actitud. 

Puede que tu vida ya sea plena y feliz, ¡enhorabuena, de verdad! Pero si no es así, siempre puedes dejar de quejarte, centrarte en lo bueno y sentirte agradecido por ello, e intentar aproximar tu vida a lo que te gustaría que fuera, abriendo puertas y generando oportunidades para el cambio. Crear nuevas situaciones, buscar inspiración, conocer nuevos lugares, practicar alguna actividad nueva, leer y aprender sobre temas que te interesan, salir de casa, relacionarte con nuevas personas que te aporten nuevos puntos de vista y nuevas inquietudes… Por supuesto, no hacer nada siempre es una opción.

“Seas quien seas, tengas la edad que tengas, sólo estás a un pensamiento de cambiar tu vida”

Película ‘El cambio’

Alicia Sánchez
Alicia Sánchez

Psicóloga, especializada en estrategia empresarial, coaching y emprendimiento.

6 Comentarios
  1. Mi Alice brutal el artículo, como anillo al dedo me cae en este momento de cambios en mi vida. Nobleza y humildad para entender que otros pueden enseñarnos día a día cosas nuevas, fuerza Y resiliencia para levantarnos cada que nos caemos , sensatez para aceptar las situaciones que se nos vienen pero sobre todo tener la capacidad de ser felices cuando superamos los obstáculos. Gracias por tu artículo, súper brutal

  2. Hola Blanca!! Perdona el retraso en responderte, pero hasta ahora no había visto tu mensaje. Muchísimas gracias por tu comentario, de verdad. Y encantada de tomarnos un café un día si estás por Madrid. Un abrazo!!

  3. Absolutamente maravilloso! Un gran artículo con el que me siento totalmente identificada, mejor no se puede expresar… Me has dejado sin palabras, con tu permiso lo comparto. Un abrazo!

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