Catástrofes que amenazan nuestra libertad

Fuente: @ugurgallen

Es difícil hablar de uno mismo. Es también difícil decir algunas palabras cuando la influencia de una situación catastrófica ejerce sobre cada uno de nosotros. La desesperanza ante la imposibilidad de que la situación pueda cambiar, de liberarnos de ella, nos invade. 

«Miles de personas se enfrentan a algún tipo de catástrofe, en la que su existencia, libertad o deseo se encuentra amenazado»

Cuando el depredador nos acecha, el mundo se hace más estrecho. Lo mismo ocurre con el lenguaje que lo describe. Nos invade el miedo a la secuencia de clichés cuanto más prolongada es la catástrofe. Es difícil hablar de uno mismo, sí. En realidad se trata de un proceso que combina la riqueza natural del lenguaje humano y los sentimientos propios. 

Actualmente, en todas partes del mundo, miles de personas se enfrentan a algún tipo de catástrofe, en la que su existencia, libertad o deseo se encuentra amenazado. 

En esta realidad escribo. Pertenezco a esa parte de la humanidad que pasa gran parte de sus horas en el mundo escrito más que en el no-escrito. Es un mundo hecho de palabras, de líneas horizontales, de letras que van una detrás de otra. En él, cada frase y cada punto ocupa su lugar debido. 

Escribo. Las palabras salvan. 

Escribo por todas las piedras que alguna vez sentí bajo los pies. 

Escribo. Cada letra me da un refugio. Encuentro en ellas la salvación. 

«Escribo para enfrentar lo inesperado sin que me destruya»

Escribo. Cada hoja significa la entrada a una vida diferente. 

Escribo porque a través de las palabras tengo el poder de cambiar y recrear el mundo. 

Escribo. Y a la vez, me gusta leer el paisaje y a las personas. 

Escribo. En la escritura encuentro aquella libertad que creía haber perdido. Disfruto de un lenguaje personal, auténtico e íntimo que involucra a la mente y a los ojos al mismo tiempo. 

Escribo. La posibilidad de transmitir es un privilegio. 

Escribo para conservar intacto el deseo. 

Escribo. Siempre me gustó la precisión (y más de las palabras). 

Escribo por amor al detalle. 

Escribo. Y de pronto vuelve la esperanza pese a mis catástrofes. 

«Escribo. Y me siento en libertad»

Carolina Ramos
Carolina Ramos

Periodista, Fundadora de Nómada, Community Manager de una princesa austríaca.

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