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Parte I: Lo que Tinder me enseñó

Tinder

Todo parece normal. Mismo box con mis casquitos, misma gente resoplando, mismo pelota de la oficina pretendiendo darme órdenes, misma sonrisa diplomática, mientras pienso: «Que te jodan».

Miraditas con el macizo de la oficina pero, ¡eh! ¿Qué hemos aprendido? Exacto. «Donde tengas la olla ,no metas la p***». Termino feliz, pero agotada, y Madrid, esa bestia de ojos pardos, me devora de nuevo. La marabunta humana me atrae hacia el metro y me fijo en otro ejemplar, italiano. Huele bien ,gesticula y habla demasiado alto, como todos los del sur. Me atrae, y esta vez sí, tengo que admitirlo: ESTOY CACHONDA. Tan cachonda que me iría frotando con las farolas hasta llegar a mi casa. Tan cachonda que me imagino en un videoclip de Britney Spears, en el que todo el mundo está súper fibrado y sudoroso. Y yo cual Britney libre (al fin), luzco sexy, salvaje, delgada y empoderada, mientras noto 500 manos por todo mi cuerpo. Uf.

Mis últimos meses han sido un vaivén de juzgados y disputas, de supervivencia y cuidados del pequeño Matías, y apenas me he cuidado. Apenas he dormido, y no estoy comiendo bien. Me sentía invisible de cintura para abajo y ahora , desperté. Seguía siendo preciosa a pesar de mi embarazo y parto. Mi cuerpo no era el mismo, era aún mejor, porque ahora lo quería como era .

Ya es costumbre entre mis amigas del norte hacernos videollamadas una vez a la semana y bebemos cerveza mientras arreglamos el mundo. Al menos me siento un poco en casa. Ojalá pudiera abrazarlas o abroncarlas, pero… Decidimos ser nosotras mismas y seguir nuestro camino, sin soltarnos de las manos en este viaje. Nacimos juntas, y juntas moriremos a pesar de la distancia, a pesar de todo. Cuando llevamos tres cervezas, sale el tema:

-¿Y por qué no te haces un TINDER ?

-Qué dices tía, eso es de frikis.

-Pues un Badoo!

-Ufff. No sé. ¿Sí ? Venga va, pero por las risas, ¡eh!

-Claro, claro, y por el meneo que te van a dar Jajaja.

Hacemos juntas el perfil, y pongo las fotos. No son las mejores, pero llevo cuatro Voll Damm y no veo, es que literalmente voy ciega.

– Descripción: Puesssss no se ve en la foto como soy?

-Que se refiere a cómo eres por dentro, bruta.

-«Rakataka takatà»

-Qué dices tú ahora, ¿qué pongo en descripción? ¡Centrarse ya !

-«No busco una relación, y me gusta el vino».

-Buah es que eres tú, literal.

-Acostaros ya, que habláis como los Minions, anda que vaya telita. Hasta mañanaaaaaa.!!Os quiero !!!

A la mañana siguiente, tengo la lengua áspera como un gatito y a mi mente acude el dulce recuerdo de mis amigas riéndose mientras compiten a ver a quién le cabe una porción de pizza entera en la boca. Sale mal.

Mi segundo pensamiento es qué narices es esta llamita que sale en mi móvil y quiénes son todos estos maromos que me dicen: «Buenos días, guapa «. Será esta una de esas situaciones que ocurren en las películas, en las que la protagonista se levanta y es de repente una Superstar. Un momento, ¿seré yo JLo? Me miro al espejo. Va a ser que no. Tengo 23 matches con maromos de todas las edades y nacionalidades.Soy la ONU del amor. Salgo a la calle como si hubiese heredado una casa en Hawaii. Muy mal tiene que darse para que no me den mambo caníbal…pero claro, se trata de mí.Todo es posible .

Primero, el Christian Grey de Hacendado. Tiene clase, conversación, y hay una química brutal. Nuestras citas son en un bar súper cutre y su casa siempre está en obras. Deja el móvil BOCABAJO en la mesa, es un «amiga, date cuenta» de manual. Peeeero…cada beso es una invitación al paraíso. Me coge la cara entre las manos y me alza en brazos en la calle. Está jodidamente loco y mi mente enciende todas las luces de emergencia porque efectivamente, hemos venido aquí a jugar. Tengo un hijo, y unas cicatrices del tamaño del Gran Cañón. No puedo encariñarme… así que me alejo. Me saboteo. Y su invitación a un hotel en la tercera cita me hace fácil mi decisión. Ya no soy ese tipo de mujer ni quiero volver ahí. Al vacío después del orgasmo. Al «¿me llamará de nuevo?», me quiero más que todo eso.

A las mujeres como nosotras se nos invita a un buen monólogo, pagamos a medias, y si tienes suerte, peregrinas a Santiago, le rezas a La Meca, y pides un deseo a una estrella fugaz… para que yo decida darte un hueco en mi vida, y en mi cama.
CONTINUARÁ…

Gisel Dinamarca

Criada entre leones, El Páramo y Los Andes. Vino a abrir sus heridas, para sanar las tuyas.

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