Cuando nace una guerra se destruye la vida (en todos sus matices), de la faz de la tierra. De par en par, se abren las viejas cicatrices… como si nunca hubieran abrazado la herida. Como si no existieran ni siquiera dormidas, esas últimas causas de aquel único anhelo. Y obsoletas, desiertas, alertas, perimidas, se clausuran…
Redactoras























































































































































































































































