Nuria del Castillo: «Yo no le debo a la vida, le debo a la gente»

Fuente:Daniel Tausis/ Unsplash

«Lo que voy a contar no es la vida de alguien, sino lo que cambió la vida de alguien»

Hoy te presento a Nuria del Castillo Moral, una mujer con mucha fuerza en el habla y una sonrisa especialmente dulce.

La conocí en el Pato Amarillo, esta es la segunda entrevista que hago y seguiré escribiendo sobre todas las mujeres que quieran compartir sus experiencias, sus pensamientos, sus deseos, sus inquietudes, sus quejas… en definitiva, sobre todas las que quieran ayudar y enseñar cada día.

El cambio comienza cuando se queda embarazada de su segundo hijo, una gran alegría, y un pequeño susto porque ella es portadora del Síndrome X frágil y fue todo complicado.

Después de muchas pruebas y nueve meses, tiene un hijo precioso y sin ningún problema. Ahora sí, ahora puede respirar hondo y disfrutar. El niño nació por cesárea y a los quince días…»Fui a quitarme los puntos y cuando volví, ya no tenía nada, un cortocircuito y… se quemó la casa».

¿Cómo se enteró de lo sucedido? Después del parto fue a casa de su madre a recuperarse y de vez en cuando iba a la suya. Nuria cuenta que en casa de su madre no hay mucha cobertura, pero cuando el móvil cogió un poco empezaron a llegar mensajes de su vecino, por supuesto, le pareció muy raro tanta insistencia pero que ni se podía imaginar lo que le dijo.

«Me dijo que fuera corriendo para mi casa, porque salía humo. Yo no me imaginé, en ningún momento te imaginas que ya no tienes casa»

Había vecinos que pensaron que ellos estaban dentro y les decían a los bomberos: «Faltan ellos y un perro, donde esté el perro están ellos».

¿Por qué pensaban esto los vecinos? «Porque cuando yo salía de casa, siempre se lo decía a mi vecino, pero ese día no estaba y no le pude avisar. A mis vecinos les iba a dar un infarto, alguno tuvo que ser atendido por el SAMUR. Cuando bajé del coche, un bombero gigante me agarró y me dijo que no podía subir a la casa, y no lo entendía porque mi marido subía, parte de mi familia que también estaban allí, subían».

El bombero intentó protegerla, pero Nuria subió a su casa: «Error, me arrepiento muchísimo de no haberle hecho caso».

Tengo que decir, que esto sucedía un 04 de enero. «Cuando yo vi la habitación de mi hijo, los adornos de Navidad, los regalos de mis hijos… Habíamos sacado dinero del banco, pero todo se quemó. Ya no había nada, teníamos lo puesto, la gente compró pañales y cosas para ese día».

Nuria y su familia se fueron a casa de su hermana. Entonces, ya estáis en casa de tu hermana, y… ¿cuál es el plan? «Yo me fui con una depresión bestial, ¡imagínate! A la mañana siguiente nos levantamos muy pronto y fuimos a casa, cuando llegamos allí, la calle estaba llena de gente».

A mí se me saltan las lágrimas de emoción y me dan escalofríos cuando oigo la grabación, ¡Qué sensación debieron sentir, no sé describirla, aunque creo que puedo imaginármela!

¿Quién es toda esta gente? «Se acercó un señor y se presentó, yo soy tal, electricista y así uno detrás de otro. Para mí eso fue… que hay gente que de su tiempo, ¡es que era el día de Reyes y en vez de estar con sus familias estaban ayudándonos a nosotros!»

Nuria está tan emocionada aún hoy, que no encuentra palabras.¿Cómo es que todas estas personas se presentaron en su casa? La respuesta es esta.

«Yo pertenezco a una Asociación Protectora de Animales, a la VOZ ANIMAL y lo publicaron en Facebook. Luego, desde la misma Asociación hicieron un evento y abrieron una cuenta bancaria. Yo decía que no quería dinero que con la mano de obra que la gente ofrece era suficiente, pero claro, hay que comprar materiales».

Cada vez se emociona más y entonces, sonríe mucho y dice: «De pronto recibí una llamada que dice, me llamo Susana soy de Bomberos Ayudan, nunca en la vida me olvidaré de ella».

Ella les contó la situación, la gente que les estaba ayudando y la justificación del gasto de todo el dinero recaudado en la cuenta de ayuda. Habla de Andrés, un bombero que conoció ese día y que describe como «una de las mejores personas que me he encontrado en la vida, mi mejor amigo».

Bomberos Ayudan se pusieron manos a la obra y desde ese momento contaron con ellos para todo, es más, se encargaron de las ventanas de la casa, no solo de comprarlas, también de ponerlas; mandaron a una persona para ayudar a desescombrar; y lo que a Nuria le pareció más importante, le presentaron a Pilar Aural Izquierdo, la fundadora de El Pato Amarillo.

Cuando yo escribí sobre Pilar y El Pato Amarillo, describí la sensación que tuve al entrar como:

«Siempre que esté aquí no va a pasar nada malo; es una sensación de calidez y felicidad, te sientes protegida por todas las personas que están allí»

Nuria me dijo, y voy a transcribir sus palabras: «Fue una sensación de…, ya no me va a pasar nada, me está protegiendo mucha gente, ya estoy tranquila, mi hijo va a tener comida, mi hija también, no me va a faltar ropa».

Pilar dio un paso al frente y se comprometió a que tendrían las necesidades básicas cubiertas, y así cumplió. Del dinero que donó la gente en la cuenta bancaria sobraron 700€. Escribió un correo a cada una de las personas para pedir permiso para gastarlo en cosas para ellos. Nuria nunca tomó ese dinero como suyo, sino como algo que la gente se quitó para dárselo a su familia.

Una empresa muy grande de ropa y juguetes para niños, donó dos palés de cosas para su hijo recién nacido, por supuesto, compartió con otros niños que también lo necesitaban. La pintura de su casa llegó desde Brasil, donada por Elena Nunes Sergo, quien también contrató a los pintores.

Una señora de más de 90 años, vivía en Arganda del Rey y había escuchado en la carnicería su caso; toda la cubertería, la vajilla y el menaje de la cocina, lo compró para ellos. Le dio la dirección de una amiga que iba a hacer obra en su casa y les regaló las puertas y la cocina, dice que de esa cocina hicieron la suya y dos más.

«Tardaron seis meses en reconstruir la casa. Yo no le debo a la vida, le debo a la gente»

¿Cómo miras las cosas ahora que han pasado cuatro años? «Todavía no lo he asimilado, estoy con ayuda psicológica. Todo me da miedo»

Actualmente no se queja de nada y no pide nada, solo de pasada hizo referencia a que su marido se ha quedado sin trabajo. Sé que necesitan encontrar algo con bastante urgencia, pero no vuelve a mencionarlo, dice que los problemas los irán solucionando.Espero que esto se les solucione rápido a los dos. Y sin insistir más, le hago la última pregunta.

Dime algo que tengas pendiente por hacer y que no haga referencia a lo que os ha sucedido. «Eso es fácil, aprender el lenguaje de signos».

Con miedo y sin fuerzas para mirar al mundo, cada día se levanta y es que dice que tiene alguien que tira de ella, ese alguien es Yoli, a quien conoció en El Pato Amarillo y que no la deja hundirse, cada vez que la ve y no se encuentra bien, siempre encuentra la forma de animarla.

Espero que cuando leas lo que has vivido y lo veas convertido en algo físico, te des cuenta de la importancia que tiene cada cosa que haces. Y sí, seguro que las rosas son más rojas ahora.

Gracias por esta lección de fortaleza, por lo bien que me lo has hecho pasar, las risas, los abrazos y las ganas que tengo de volver a El Pato Amarillo.

Mª Ángeles Pérez
Mª Ángeles Pérez

Prefiero escuchar a hablar.

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