El emprendimiento femenino, un camino de fortaleza y valentía 2/2

Una historia muy personal

Como mejor entendemos las cosas es a través de las historias, y, por eso, he querido en este artículo compartir mi historia personal, porque sé que además puede ayudar a muchas mujeres a sentirse comprendidas e identificadas, y darles ese apoyo y esperanza que están necesitando. También, puede ayudar a nuestros lectores masculinos a tomar conciencia del papel tan importante que deben jugar los buenos hombres (que por fortuna son más que los malos) en erradicar la violencia machista, siendo un modelo a seguir y condenando las actitudes machistas y violentas que a día de hoy siguen viviendo miles de mujeres.

El 11 de marzo del 2017 sobre las 2:00 de la madrugada, me encontraba en un centro sanitario donde me había llevado la ambulancia porque estaba sola y había sido víctima de violencia de género, siendo agredida físicamente por quien entonces era mi pareja en su propia casa. Jamás pensé que, con la seguridad que tengo para el mundo del emprendimiento, los negocios y en el mundo profesional en general, fuese a verme inmersa en una relación de dos años y medio donde desde el principio hubo maltrato psicológico. Un maltrato que no deja huellas físicas, pero que igualmente es terrible, daña la autoestima y también deja secuelas. 

Hay muchas personas que juzgan a la ligera y se preguntan “por qué aguantamos que nos traten mal” y yo, que lo viví desde dentro, tengo que decir bien alto que mucho cuidado con esta afirmación o pregunta. Se requiere mucha empatía y análisis para entender por lo que pasa una víctima de maltrato, porque no se trata solamente de mujeres con baja autoestima, pocos recursos o dependientes de sus maridos o parejas;

Hay muchas mujeres independientes e inteligentes que también pueden caer en la red de un maltratador porque ellos justamente han logrado dar con la “tecla” de nuestro punto débil.

Todo empieza muy sutilmente, con algo de control: con quién hablas por whatsapp, a qué hora llegaste a casa, con qué amiga o amigo vas a quedar, qué ropa te pones etc. Si además eres una mujer sociable, emprendedora y con aspiraciones de hacer grandes cosas, todo se tensa aún más, por que ellos son inseguros y no quieren que tú destaques más, y si pueden te van a hundir. 

Comienzas a vivir un infierno, un ciclo de amenazas, desprecios o vejaciones, que va seguido del arrepentimiento y  la “luna de miel”, incluyendo a veces llantos del tipo: “no puedo vivir sin ti”. Lo peor de todo es que, como estás inmersa en esa red, estás confusa y llegas a pensar que estás loca. Te hace sufrir tanto que, por momentos, te vuelves histérica tratando de defenderte y hacerte valer, y es entonces cuando te tachan de “loca” y te hacen creer que la que tiene el problema eres tú.

Tu círculo de amistades y familia ven que estás dentro de una relación tóxica de la que tienes que salir, pero muchos no quieren meterse o, por más que te aconsejan de que lo mejor es salir de ahí corriendo, no puedes. En mi caso, lo intenté varias veces con bloqueos de teléfono y redes sociales para que me dejara en paz, pero volvía a buscarme hasta que intentaba arreglar la situación y volvía a caer en su trampa.

Tuve amigas en las que apoyarme, pero mi familia no lo hizo salvo mis tíos; aunque he aprendido a perdonarlos. Pienso que uno actúa con el nivel de conciencia que tiene en ese momento, y ellos simplemente no entendían cómo seguía aguantando el maltrato y no lo dejaba de una vez. 

Esa noche de marzo a la que antes hacía referencia, pasé por casa de la que era mi pareja tras cenar con unas amigas y, tras una discusión, me cruzó la cara con una cachetada. Mis amigas siempre dicen “bendita cachetada”. Ese fue el impulso para llamar al 016, pasar por un doloroso proceso judicial y enterrar esta relación y a la Dorelis en la que me convertí sometida a un hombre inseguro y con una profunda herida emocional, que le hacía actuar de aquella manera.

Si existiese un termómetro o un medidor de la violencia de género, se puede decir que mi historia fue leve, a pesar de que aún la recuerdo y lloro. Veo noticias de muertes por violencia de género o violaciones, y también lloro. Aún no puedo caminar sola por la ciudad donde vive él y su familia, no porque tema que me hagan algo, sino por lo que me va a hacer sentir y remover por dentro, si bien estoy poniendo los medios para superarlo. 

Esta historia es más común de lo que muchos de ustedes piensan. Hace algo más de un año, participé en un programa para mujeres emprendedoras que se llamaba WOMENIN y que duraba un par de meses. De allí nacieron muy bonitas amistades, que perduran hasta el día de hoy. El proyecto de una de ellas estaba relacionado precisamente con la violencia de Género y las deficiencias que tiene el sistema, aportando soluciones para mejorarlo y terminar o disminuir esta lacra. Pues le confesé mi situación y por lo que había pasado, y me dijo asombrada que en ese grupo había ya varias mujeres que le habían escrito mensajes privados confirmándole que también habían vivido situaciones de violencia de género. Y podría hablarles de más personas de mi entorno cercano, que de una u otra manera, han vivido este tipo de situaciones.

Ser valiente

De todo lo que nos pasa en la vida tenemos que sacar una enseñanza, y si hay algo que aprendí de todo lo que me pasó es a ser valiente, a no callarme, a denunciar el maltrato, a recurrir a profesionales y buscar ayuda psicológica para sanar estas heridas, a volver a tomar las riendas de mi vida y a seguir luchando por mis sueños, a llevar adelante mi proyecto de convertir a Canarias y el resto de España en un destino de turismo de lujo, tanto en turismo romántico para parejas como en turismo de salud y bienestar…

Se puede salir de esa situación, hay personas maravillosas dispuestas a ayudar y profesionales preparados para asesorar a las víctimas, así que si eres mujer y estás pasando por una situación parecida, pide ayuda, no estás sola. 

Si eres uno de tantos hombres buenos, por favor, escucha y practica la empatía con tu madre, tu hermana, tu amiga o esa mujer anónima que está triste porque vive bajo el sometimiento de un hombre que no la sabe querer; no la juzgues y apóyala para salir de ahí. Condena a tus colegas o amigos que hacen bromas machistas, hombres o chicos jóvenes que escuches en la calle tratar mal a sus parejas. No te tapes los oídos o cierres los ojos. ¿Qué ocurre si hay un incendio al lado de tu casa o ves que entra un ladrón en casa del vecino? Llamas a los bomberos o a la policía, ¿verdad? ¿Pero qué pasa si escuchas que el vecino está gritando a su mujer o pareja, y está siendo agresivo? Honestamente, creo que te quedarás callado y no querrás meterte en problemas. 

Vivimos en la cultura del silencio y creo que tenemos que ser valientes y condenar estas acciones, así como proteger y ayudar a las pobres víctimas que muchas veces no saben cómo salir de ese infierno.

Más mujeres sin burka y sin complejos

Es cierto que hay mucho por hacer, y que requiere de un esfuerzo de todos para que cada vez existan más mujeres libres y felices, que en primer lugar se amen a sí mismas porque esta es la base. Y lo más importante, el mundo nos va a tratar como nosotras mismas nos tratemos

No pongamos límites a nuestros sueños, ni por una familia que no nos apoya, ni por una pareja que se siente inferior, ni por ser madre soltera, ni por tener hijos y responsabilidades.

Hay muchos casos, también, de mujeres exitosas que lo consiguieron a pesar de tener unas circunstancias muy difíciles.

La vida es muy breve y estamos aquí para ser felices, para desarrollar ese talento que todas tenemos, para dejar atrás nuestros complejos e inseguridades, para brindar al mundo lo que sabemos hacer. Vivir de nuestro sueño y sentirnos realizadas.

Sólo así seremos mejores madres, hermanas, amigas, esposas… En definitiva, seremos las mujeres maravillosas que estamos destinadas a ser y viviremos una vida plena.

Vivir de nuestro sueño y sentirnos realizadas. Sólo así seremos mejores madres, hermanas, amigas, esposas… En definitiva, seremos las mujeres maravillosas que estamos destinadas a ser y viviremos una vida plena.

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A la primera señal de malos tratos, llama al 016
o al 900 116 016 personas con discapacidad auditiva.
Más información en: violenciagenero.igualdad.mpr.gob.es

Dorelis Padrón
Dorelis Padrón

Luchadora incansable por cumplir sus sueños y contribuir a la felicidad.

2 Comentarios
  1. Emocionante articulo lleno de dolor y valentia, un ejemplo para muchas e inspiracion para otras.
    Gracias a la autora, Dorelis, por abrir sus heridas demostrandonos que se puede brillar con esfuerzo y superacion.

  2. Mi adorada Dore:
    Yo te admiro y se que lo lograrás porque eres un ser humano maravilloso y estoy de acuerdo “Bendita cachetada”
    Sabes que estoy aquí cerca tuyo, jamas estarás sola de nuevo. Tu y yo amiga juntas hasta el final y se que podremos caminar una vez más todo el boulevard hasta el final

    Eres grande
    Nana

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