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El cierre de un ciclo es el comienzo de una nueva historia

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Imagen creada con IA por agencia Swing28.com

Por obvias razones nuestra vida se forma de un constructo social, básicamente me refiero a que está construida por la cultura, las creencias y la manera en que las utilizamos, para desarrollarnos dentro de una sociedad e incluso cómo gestionamos nuestra propia realidad.

De aquí la idea de lo que es correcto o incorrecto, justo de aquí puede partir nuestra creatividad para salir adelante o frustración por no ser o llenar las expectativas de ciertos grupos sociales.

¿Alguna vez has sentido que nada tiene sentido?

Hace algún tiempo, no recuerdo la fecha pero segura estoy que fue en un lapso entre el 2021 y 2022, me había aislado de todo lo que tenía o creía tener, habia «perdido» el trabajo de mis sueños me sentía sola, mucho, pero la atención me abrumada no quería hablar de nada, me daba vergüenza de haber emprendido un proyecto maravilloso para niños, con un buen sueldo, viajes, nuevos proyectos en camino; de eso  había terminado en un lugar y momento tan diferente, quizá los demás me percibían como  una persona fuerte, capaz, inteligente y quizá hasta con suerte, pero yo sentía todo lo contrario, que había decepcionado mi familia a lo que era,  a lo que sentía; tenía tiempo buscando nuevas oportunidades y nada, un trabajo tras otro, tras otro, terribles figuras de autoridad ante ellos, sueldos mal pagados y gastos de por medio.

En mi vida básicamente estaba acostumbrada a ganar, jamás perdía, aquella chica que siempre lograba lo que quería,  bueno no tal cual pero si todas las metas y sueños que me había planteado en el pasado llegaron, se hicieron realidad, vida soñada, básicamente habían sido tangible por un largo tiempo, sin darme cuenta me había atribuido una enorme responsabilidad que implicaba n0 fallar. 

Aún así sentía que me faltaba algo pero ¿que era?…  Quizá jamás me había puesto tanta atención  como ahora,  quizá ignoraba lo que realmente quería, literalmente me regía por mi «constructo social»; hasta que perdí aquello que creía era mi sueño, aquí la cuestión ¿en verdad era mi sueño?, lo que había construido ¿era realmente hacia donde me quería mover? la verdad lo dudaba; me agradaba porque mi trabajo sonaba bien, elegante, con clase, digamos que me relacionaba con personas que solían tener un buen estatus social, extendí mi lenguaje, ahora sonaba mejor, usaba constantemente tecnicismos que antes no conocía,  entre un poco en el mundo de la política, tenía responsabilidades que creía que realmente podían hacer un cambio social, pero para ser sincera sola era una falsa imagen que el Estado reflejaba hacia la sociedad,  cuando menos lo pense yo era parte de ella, deje de valorar lo que tenía, pocas cosas me hacían sentido.

En el trayecto me tope con personas de todo tipo, yo no sabía mucho de la vida, suena irónico pero rara vez distinguía quien tenía buenas intenciones y quie no, pero estaba justo en el lugar y momento indicado para aprenderlo, si quizá para eso tuve que perderme, alejarme, romperme, olvidarme de quien era o quizá solo me estaba construyendo.

Era el cierre de un ciclo, el comienzo de una nueva historia para contar, pero yo lo veía como un rotundo fracaso, entre en una rutina de trabajo, mal dormir, mal comer, quería salir de ahí luchaba por buscar mejores opciones pero por más que lo intentaba no lo lograba, pero tenía que seguir, siempre trataba de ser una persona optimista pero realista, solo que esta vez no estaba segura de lo que quería ser, tenía muchas dudas, preguntas, incógnitas, me había olvidado del presente, vivía en un tiempo pasado y en un futuro que no existía.

Irónicamente no esperaría que una persona lo cambiará todo, pero ese mensaje… Él llegó para quedarse un ratito aunque fuera a distancia, se quedó un pequeño instante de mi vida, pero me cambió el mundo entero, al principio pensé que era absurdo conversar con él, mi percepción de esa persona no era precisamente buena. Pero quién diría que la historia  tomaría un giro totalmente diferente, ayudó a que mis pensamientos positivos regresarán, su historia fue la consecuencia de que yo construyera nuevos sueños cuando más perdida estaba, me dio las palabras adecuadas cuando más las necesitaba, él fue mi ejemplo, creo habérselo dicho varias veces  yo veía una persona admirable, fuerte y capaz, alguien que lucha por lo que quiere, pero que a la vez estaba a atrapado en un futuro incierto. El decidió perder o dejar atrás muchas cosas para poder forjar otras, no cualquiera lo hace, pero al final de cuentas algo me decía que cargaba con algo que debía soltar, quizá al final de cuentas no éramos tan diferentes.

El destino, el universo o como quieras llamarlo lo puso en mi camino, me escuchó, decidió no juzgarme, hablamos de todo y de nada, pocas veces se conecta con personas con quienes puedas conversar intelectualmente, pero también estúpidamente (por así decirlo); el tiempo pasaba y las conversaciones seguían, sus locas historias llegaban en el momento indicado, es como si él tuviese la respuesta a muchas de mis preguntas, si, no era un total desconocido, pocas veces lo había visto, pero jamás se había ganado tanto mi atención como en ese momento. Su historia fue mi inspiración, si él lo había logrado, lo estaba logrando, no se daba por vencido solo se levantaba todos los días, cada uno de ellos a dar el siguiente paso para construir la vida que quería.

Nunca se lo dije pero me causaba ese efecto de armonía y de tranquilidad, por un instante me dio esa sensación de seguridad, podía ser simplemente yo, aunque jamás lo tuve enfrente cada vez que lo escuchaba solo podía imaginarme sentada en un lugar cómodo una mesa en medio y con un buen café, era justo como si estuviera sin estar; y claro como todo algunas cosas llegan a tu vida por algún extraña razón para quedarse, otras llegan para irse, así que las pláticas se acabaron, los mensajes dejaron de ser frecuentes. Finalmente solo me queda dar las gracias, él reitero fue justo lo que necesitaba para construir sueños y metas nuevas, cosas buenas empezaron a pasar, sin duda alguna hay personas que son ese empujoncito que necesita la vida para poder seguir viviendo presentes y conscientes. 

De alguna manera él me hizo ver que no todas las batallas pueden ser ganadas y afirmó lo que firmemente creía,  tus errores no te definen, pero si lo haces tu mismo, como piensas, la manera en que trabajas en ti, te define el aquí el ahora, no el ayer ni el mañana, jamás serás la misma persona que eres justo en este momento.

Todos tenemos una historia que contar, un fantasma contra quien luchar, estigmas y paradigmas que romper, una vida a la cual desafiar, cada quien vive su batalla de una manera distinta, finalmente entiendo que estamos aquí para sentir, para aprender, para caernos y luego levantarnos.

Joselin Zubia

Amante de la vida, creadora de instantes eternos, aficionada al arte, cultura y fotografía.

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