Ya estoy por aquí, después de un par de años perdida. Y fijaros, estoy hasta nerviosa escribiendo esto. Por volver a escribir y hablaros del porqué de mi desaparición.
Han sido varios años duros, he estado intentando quedarme embarazada. Os cuento.
Iba periódicamente al ginecólogo, ya que tengo endometriosis y en la pandemia me quitaron casi todo el ovario izquierdo porque un quiste se lo zampó. Pero no va de esto la cosa, sino, que en una de esas revisiones por fin me lancé a pedir lista de espera para poder quedarme embarazada, (mi pareja es mujer).
A mi asombro, tardaron poco en llamarme y empecé a ir a las consultas y a hacerme un montón de pruebas.
Nos fuimos de vacaciones, estaba muy nerviosa por si me llamaban, y justo, me llamaron, pronto empezaría con el tratamiento. Fui al hospital que me derivaron, ya que en el mío no podían hacerlo porque me tenían que hacer una fecundación in vitro directamente, por la endometriosis y que mi otro ovario estaba viejuno.
Me mandaron pincharme en la tripa durante una semana, 2 cosas diferentes cada día. Pero no funcionó, tuve que esperar para volver a intentarlo y nada, no me quedaba.
Ya me daban por perdida, aparte de que me estuvieron atendiendo fatal en todo el tratamiento, me dijeron que ya tenía que ser con donante de ovulo y yo no quería. Como tenía que volver a esperar, me informé y me enteré que había otra opción, un tratamiento más largo. Se lo comuniqué al ginecólogo que me tocó ese día, porque pasé por 5 diferentes, y me preguntó que, si estaba preparada, que era un tratamiento muy largo, le dije que sí.
Y volví a empezar, 3 pinchazos cada día, durante un mes, ¡un mes!, a la semana ya estaba agotada…pero tenía que seguir.
A la primera no funcionó, llegó la segunda oportunidad y…me enseñaron el puntito minúsculo que tenía dentro, ¡por fin me quedé embarazada!
Así que por esto mi desaparición, no lo estaba pasando bien, y después un mal embarazo, pero esto en otro capítulo.
¡Ah! Estas últimas líneas las he escrito con mi peque encima jajajaja.