Por la Amazonia: Resistencia

La población indígena del mundo es el 5% de la población mundial, pero los pueblos indígenas protegen el 82% de la biodiversidad mundial. Y tú, ¿qué puedes hacer por el Amazonas? Desde Ecuador Karen Osorio nos da alguna idea y comparte su sensibilidad hacia el pulmón del planeta.

Pachamama. Madre Tierra. Pachamamita. La Pacha. ¿No les pasa que hay algunas palabras que simplemente son sus favoritas? A veces porque les recuerdan a algo, o porque son chistosas o simplemente porque suenan bonito. Y entonces las repiten mucho, cada vez que pueden. Seguro que sí. 

Este año he tenido la dicha de escuchar “Pachamama” muchas veces, porque proviene del kichwa de los pueblos ancestrales de Sudamérica y en Los Andes, donde vivo ahora, se usa bastante. A mí esta palabra me encanta. Cuando la escucho siento cálido el corazón. Pienso en una madre, en mi madre, en mi abuela. Pienso en una idea de feminidad, sabiduría y fortaleza que está siempre presente ahí, en la naturaleza. Me genera mucho respeto. Todos hemos nacido de ella, y a ella volveremos. Y cuando escucho Pachamama es imposible no morir de amor y de ganas de protegerla. Porque ella nos ha dado todo. Porque ella lo es todo, es un árbol milenario, una poderosa cascada, un río que corre hacia el mar, un polluelo aprendiendo a volar.

Por eso me duele el corazón cuando veo las imágenes de nuestra madre en llamas. Que impotencia. La Pachamama arde, la Amazonía arde, en Brasil, Bolivia y Paraguay. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo pudimos permitirlo?

No pretendo compartir aquí opiniones como si fueran hechos, ni hablar de política o ideologías. Yo ignoro muchas cosas y hay otras más que no logro entender. Los incendios y la deforestación de la Amazonía son un tema complejo que genera muchas interrogantes y nos obliga a hacernos preguntas a veces incómodas.  

El 1 de enero de este año, Jair Bolsonaro empezó su mandato como Presidente de Brasil. Su candidatura y posterior elección han sido, por decir lo menos, controversiales. El actual presidente de Brasil no tiene ningún reparo en ventilar sus clarísimas opiniones racistas, misóginas y homofóbicas. Ha llamado a los pueblos ancestrales “indios sin dinero y sin cultura” y ha confesado su “pena” de que la caballería brasileña no fuera tan “eficiente” como la estadounidense que sí logró exterminar a los indios.

Bolsonaro afirma que los territorios indígenas protegidos son un obstáculo para la agroindustria y la minería, y por ende para el desarrollo económico de Brasil. Por ello ha prometido que durante su mandato no habrá “un centímetro más” de reservas indígenas y que se abrirá la Amazonía, el área “más rica” del mundo, al desarrollo económico. A menos de un año de que iniciara su presidencia hemos sido testigos de lo que esto significa. 

El aumento de los incendios forestales en la Amazonía está directamente relacionado a la deforestación.

Es un hecho que agricultores y campesinos provocan incendios deliberadamente para despejar áreas dedicadas generalmente al pastoreo y al cultivo de soja. La práctica de la quema representa en sí un problema, que se ve agravado cuando no se toman las prevenciones necesarias para impedir la propagación del fuego a áreas protegidas que no se deberían quemar. 

Cultivar la tierra es una de las labores más dignas, porque es la que nos alimenta a todos. Pero se ha convertido también en una de las industrias más contaminantes. Nos hemos olvidado de cuidar a la tierra en aras de producir cada vez más. El uso indiscriminado de agroquímicos es la norma, y nos importan muy poco las consecuencias de esto en el suelo y en nosotros mismos como consumidores. Nos hemos olvidado de respetar y proteger.

Lo que está ocurriendo en la Amazonía es un crimen. El 10 de agosto de este año, decenas de agricultores brasileños celebraron el “Día del Fuego”. ¿Podemos llegar a entender lo que significa esto? ¿Podemos imaginar a cientos de personas organizándose para ir a incendiar la selva? Despertando aquel día con el objetivo de destruir a Pachamama, una madre que no ha hecho nada más que darnos todo. Hemos jugado con fuego, hemos encendido una llama que no se puede detener. Hemos convertido en cenizas un bosque hermoso que es hogar de millones de especies y con él han muerto árboles milenarios, cascadas y ríos, polluelos que aún no aprendían a volar. Hemos incinerado a quienes no se pueden defender, a quienes no tienen voz. ¿Qué mal nos ha hecho ella para merecer esto? Perdónanos madre.

Con todo el derecho se ha hablado de soberanía y desarrollo económico. Más de la mitad de la Amazonía se encuentra en Brasil, y por lo tanto pertenece a los brasileños. ¿Significa esto que tienen el derecho de hacer lo que quieran con ella? Un territorio con tal valor para el equilibrio ambiental como la Amazonía es fundamental para la supervivencia de cada persona que habita este planeta. El bosque tropical amazónico produce el 6% del oxígeno que respiramos y es el área tropical más megadiversa del mundo. Si destruimos la Amazonía, simplemente no tendremos la capacidad de volver atrás.

Una vez que se haya perdido la diversidad que existe en ella, ésta tardaría aproximadamente 10 millones de años en regenerarse. Eso es 33 veces más tiempo de lo que el Homo Sapiens ha existido en el planeta. ¿Entonces podemos poner un precio a la Tierra? ¿podemos realmente calcular el valor de la vida?

Desde el lugar en donde estés lo más importante es que te informes. El 80% de la deforestación de la Amazonía es causada por la industria ganadera y los cultivos de soja. Brasil es el mayor exportador de carne del mundo. ¿Qué puedes hacer tú? Consume menos carne, incluso si la carne que comes no viene de Brasil, la industria de la carne roja es una de las mayores generadoras de gases de efecto invernadero. No te estoy exigiendo que seas vegano o vegana, yo no lo soy. Al momento de publicarse este artículo yo habré tomado la decisión de ser “flexitariana” hace cuatro meses. Soy estrictamente vegetariana 6 días a la semana, sin querer decir que en el séptimo día me voy a embutir una parrillada para compensar. Es cuestión de balance. 

Incluso si dejaramos de consumir carne UN DÍA a la semana estaríamos haciendo una enorme diferencia. Comprométete a cambiar tus hábitos alimenticios, por unos más sustentables. 

Repito: desde el lugar en donde estés lo más importante es que te informes. Para la selva amazónica las mayores amenazas son el pastoreo y los cultivos de soja, pero otros ecosistemas se enfrentan a peligros diferentes. Indonesia se enfrenta a los monocultivos de aceite de palma, mientras el oeste de África es amenazado por insostenibles granjas de cacao. El cambio climático es real y los seres humanos somos los causantes de ello. Sé un consumidor consciente y responsable. Es lo mínimo que puedes hacer. 

En agosto del 2019, Islandia organizó un funeral por el primero de sus glaciares en desaparecer. Se llamaba Okjokull. La placa conmemorativa es una Carta al Futuro, donde se lee: «Okjokull es el primer glaciar islandés que pierde su condición de glaciar. En los próximos 200 años, se espera que todos nuestros glaciares sigan el mismo camino. Este monumento es para reconocer que sabemos lo que está sucediendo y lo que hay que hacer. Solo tú sabes si lo hicimos».

Sabemos lo que hay que hacer. No podemos darle la espalda a Pachamama, no podemos ignorarla más. 

Karen Ayleen
Karen Ayleen

Ecuatoriana ciudadana del mundo, feminista, ecologista y activista.

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