Me miro al espejo, me he quedado ciega. De la cara quedan solo las ojeras. De la carne, los huesos, los besos. En la espalda, llevo unas promesas de cristal que se rompen más deprisa de lo que se prometen. Tengo en la cabeza los miedos abriéndome las heridas y cerrando todas las puertas de…
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