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Las cadenas del funcionario

Fuente: Vichy

Mañana vuelvo a trabajar después de mi larga baja laboral de casi tres años. Ya he vivido esta situación anteriormente y sé que los primeros días estaré ilusionada, pero poco a poco esto se diluirá.

«Se sacrifica la estabilidad laboral a cambio de tener una zona de confort demasiado tranquila»

Llevo dieciocho años trabajando en el mismo sitio, soy funcionaria y mi trabajo es bastante monótono. Esto, junto a la realidad de no volver en las mismas condiciones físicas que cuando me fui debido al cáncer de mama, hace que tenga una mezcla de miedo e incertidumbre.

Mucha gente piensa en la suerte que tengo por haber conseguido una plaza de funcionaria de carrera, aunque de suerte nada, ya que me costó muchísimo, nadie me ha regalado nada. Soy consciente de las cosas buenas que tengo, pero hay una parte de tediosa cotidianidad que llega a cansar bastante. No hay emociones cuando tienes este tipo de trabajo. Se sacrifica la estabilidad laboral a cambio de tener una zona de confort demasiado tranquila.

El principal obstáculo es acomodarse y no ser valiente para dejar algo que no te gusta o te aburre para buscar sentirte realizada profesionalmente, es muy difícil atreverse, todo lo que puedas llegar a hacer después se compara con lo que tienes. Nunca nada está a la altura porque claro sacrificar la comodidad de estar cerca de casa, del horario o de la estabilidad económica, son tantos lo requisitos a cumplir por cualquier otra opción laboral que es imposible encontrar nada que los cumpla todos para poder cambiar.

«Los principios de igualdad, mérito y capacidad para el acceso a la función pública en este caso son una utopía»

Me aburro muchísimo, esto parece cosa de niños, pero cuando ves que día tras día esto es así la situación desespera un poco. El problema es que salir de aquí es muy difícil, puedes intentar dedicarte a otra cosa, pero promocionar dentro de la administración es complicado, por lo menos en la que yo trabajo. Durante estos dieciocho años he hecho muchísimos cursos de formación, he estudiado una carrera y un máster. Todo ello dirigido a mejorar profesionalmente, pero hay una cuestión que va más allá de toda la formación que uno pueda tener y es cómo te desenvuelvas dentro del mundo de la política. En mi caso en estos años he visto cómo mucha gente ha conseguido promocionar, cambiar de puesto o una productividad simplemente por caer bien, sin ningún esfuerzo. Vamos, que los principios de igualdad, mérito y capacidad para el acceso a la función pública en este caso son una utopía.

Otra cosa es el sueldo, congelado mil veces, rebajado cuando las cosas van mal…. pero fijo para siempre. Adaptando la vida a lo que nos toque en ese momento, pero con estabilidad.

La mayoría de la gente tiene idealizado el hecho de ser funcionario pensando que somos unos vagos, que no cumplimos con nuestro horario, tenemos demasiados días libres y en general demasiados privilegios, pero yo de primera mano aseguro que trabajo como cualquier otra persona, tengo la obligación de cumplir con mi horario laboral y no disfruto de más días de vacaciones que cualquiera que trabaje en la empresa privada. Eso sí, soporto la mala fama de forma totalmente injusta. 

Yo animo a todo el mundo que hace una crítica de este tipo que se esfuerce y estudie para conseguir una plaza en una administración pública, esto está disponible para todo aquel que quiera hacerlo, pero le advierto que debe acostumbrarse a la monotonía. 

La ansiada estabilidad laboral tiene una cara B a veces muy difícil de soportar, el aburrimiento más total y absoluto.

Virginia Carrasco
Virginia Carrasco

Psicóloga, madre, superviviente de cáncer, amante de animales y libros.

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