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“Estarías más guapa si perdieras unos kilos”

Desde tu abuela, tu tío o el cuñado de turno, todas las personas vistas como “gordas” a nivel social reciben en su día a día frases como esta que son una señal de la gordofobia que sigue existiendo en nuestra sociedad, pero esta puede manifestarse de muy diversas formas como, por ejemplo, suponer que una persona gorda es menos atractiva que el resto, coger aire en los momentos de hacerse una fotografía para mostrarse más delgada de lo que se es en realidad, considerar que no tienen buena salud, no tener la opción de comprar prendas de ropa debido a la talla en algunas tiendas, insistir a alguien que haga dieta para que pierda peso, suponer observando sólo la forma de su cuerpo los alimentos que come más o menos o recibir un trato violento en el sistema sanitario por la apariencia de tu cuerpo; todo esto son signos de una gordofobia más o menos interiorizada y no sólo eso, son formas de violencia hacia una parte de la población por el tipo de cuerpo que tienen.

Lo primero, antes de nada y si en algún momento hemos dicho alguna frase de este tipo, es saber en qué punto nos encontramos nosotros, si nunca te han dicho nada en referencia a tu peso entonces debes ser consciente de que tienes ciertos privilegios a nivel social por tener un cuerpo normativo (que la sociedad considera válido o aceptable), alucinante, ¿verdad?, pero esto es tan real como la vida misma y se denomina gordofobia (odio, violencia y rechazo a las personas con cuerpos considerados gordos, es decir, una discriminación basada en prejuicios sobre los hábitos de estas personas asumiendo que sus cuerpos son el resultado de una falta de voluntad o autocuidado, por lo que se merecen un “castigo” o rechazo).Hablemos un poco más sobre ello.

Seguro que todos o la mayoría de nosotros hemos felicitado a alguien alguna vez al haber visto que había bajado de peso, esto es otra muestra de esa gordofobia de la que hablábamos, pero en este caso es aún más negativo por el impacto que tiene en la persona, te explico, en primer lugar no sabemos qué causó esa pérdida de peso y tal vez detrás de ello se encuentra un alto nivel de ansiedad, una depresión, otra enfermedad, duelos o rupturas amorosas por eso debemos abstenernos de cualquier felicitación, en segundo lugar felicitar una pérdida de peso puede generar en la persona a la que se lo decimos la falsa creencia de que su valor como persona está relacionado con su peso o que las personas le prefieren delgada, algo que puede afectar negativamente a su autopercepción y, con ello, a su salud mental pudiendo dar lugar en ocasiones a trastornos de la conducta alimentaria, así como que con esta frase estamos también perpetuando la idealización de la delgadez y la idea de que “estar delgada es mejor”, prohibido así la existencia real de la diversidad corporal.

Y, por último, si no es tu cuerpo… ¿por qué te crees que tienes el derecho de juzgar y comparar los cuerpos de otros?, está tan normalizado el juicio acerca del otro que no nos damos cuenta que esto es algo muy violento que no deberíamos hacer en ningún caso, en nuestro día a día vemos

rostros y cuerpos, pero no sabemos las luchas internas que está llevando a cabo la persona en muchos casos, tengamos cuidado por favor.

Bien, después de conocer todo esto la pregunta es: ¿cómo frenamos la gordofobia?; podemos empezar con la visibilización corporal, cada vez vemos más tipos de cuerpos en redes sociales, medios de comunicación, etc; pero aún queda mucho por hacer y es necesario que se reconozca esa visibilidad para destruir eso de “cuerpo normativo”, también debemos desincentivar la cultura de la dieta que tiene el único objetivo de bajar de peso, podemos decidir hacer dieta para tener una dieta más saludable, para tener mayor aguante físico, etc, pero hacer una dieta únicamente por bajar de peso es un claro signo de una gran gordofobia interiorizada (recordatorio: para estar lista para el verano solo necesitas crema, un bañador si lo quieres y un cuerpo, si lo tienes ya estás lista sin necesidad de ninguna dieta), otras formas de luchar contra la gordofobia son no opinar nunca sobre un cuerpo que no es el nuestro, dejar de usar las palabras “gordo”, “gorda” como insultos y prestar atención a las experiencias de quienes hablan de la gordofobia en primera persona, nosotros podemos ser aliados en esta lucha y poder también ayudar en terminar con la gordofobia, pero no olvidemos darle voz a quienes la han sufrido en primera persona.

No es justo que haya una parte de la población que tenga miedo a ir al médico por las manifestaciones de violencia que puedan recibir como resultado de la gordofobia existente en nuestra sociedad, no es justo que el resto de personas se crea con el derecho de opinar de un cuerpo que no es el suyo, no es justo que haya tiendas donde debido a las tallas haya personas que no pueden comprar ninguna prenda de ropa y no es justo juzgar la salud de alguien por su apariencia corporal.

No se está pidiendo el cambio de los cánones de belleza, sino su destrucción, somos personas con cuerpos diferentes que hacen que exista una gran diversidad corporal, ¿por qué ver esto como algo negativo?, aprendamos a vernos primero a nosotros y luego a otros desde el amor más puro y verdadero y disfrutemos esa diversidad, podemos saltar, bailar, andar, respirar, comer, etc.

Nuestro cuerpo está bien, nuestro cuerpo está precioso tal cual es, no dejemos que nos hagan creer lo contrario por ningún aspecto del mismo, y si sientes que lo están intentando sal de ahí, te mereces verte preciosa tal cual eres, nos lo merecemos

Laura Lis Rodríguez

Psicóloga, feminista y soñadora. La inclusividad es la base del cambio.

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