En el umbral de la eternidad me detengo a reflexionar sobre mi vida…
¿Qué he logrado? ¿Qué dejé inconcluso?
Creo haber logrado mucho porque cada experiencia ha sido una oportunidad para aprender, para crecer, para querer.
He formado una hermosa familia y, con aciertos y errores, creo haber cumplido como madre y como abuela.
Pero ahora, en este limbo, todo parece diferente. La nostalgia me invade y recuerdo los momentos muy felices y también, los muy tristes. Épocas vividas de esplendor y épocas de dolor y angustia. Es lo que hace que la vida no sea perfecta, pero por sobre todo, efímera.
Estos pensamientos me llevan a una reflexión para ustedes, los jóvenes.
La vida es hoy, no la desperdicien. ¡ Atrapen la felicidad y disfrútenla!
En mi caso, cuando llegue el final, podré decir con orgullo: he vivido, he querido, he reído, he llorado, he sido…