Todo parece mentira

Fuente: Nick Karvounis/Unsplash

Me siento nostálgica desde hace mucho. Y hasta hace poco no sabía el porqué. He perdido la cuenta de los días, meses y no sé ya si años que he entrado en un estado de anhelo insaciable de todo lo que nace, crece y se transmite a partir del alma

Añoro aquellos guiones que se escribían para construir una historia cimentada a partir de un sentimiento puro y totalmente real.  Echo de menos la creatividad que surgía desde los más inherente de uno mismo dando lugar a sensaciones, preocupaciones e inspiración. 

Miro a mi alrededor y solo veo artificios. Colorantes y conservantes llenan la carta diaria de tareas, actividades y motivaciones de las personas. 

¿En qué momento se dejaron de hacer las cosas por sentir y por puro placer? ¿Cuándo se distorsionó tanto nuestra percepción de la vida para hacer desaparecer el altruismo y buscar siempre el lucro propio? 

Recuerdo cuándo en mi infancia me nutría de canciones con melodías y palabras escritas desde la emoción. Sentía como aquellos cantantes y portadores de duende se abrían en canal y mostraban su corazón latente sujetándolo entre sus manos. 

«Extraño las acciones que se tomaban por el simple hecho de dibujarle una sonrisa»

Eran para mí referentes y hechiceros. Los escuchaba pensando que hacían magia al poder expresar todo lo que les movía por dentro y les hacía estar vivos. Admiraba esa transparencia de la que hacían uso para gritar al mundo aquello que les corría por la sangre y convertían en arte.

Echo en falta esa transparencia. Cada vez parecemos estar más corrompidos y la inocencia ha pasado a ser una palabra solo empleada para describir a niños. Echo la vista atrás y me sorprendo escuchando palabras y viendo sonrisas, besos y confidencias envueltas de verdad. Sin filtros ni frases posteables. 

Aprecio el valor y espíritu infinitos de los que se alimentaba el realismo mágico de Allende y de García Márquez. Añoro la ferocidad de la verdad de Fallaci y Babeuf. Extraño las acciones que se tomaban por el simple hecho de dibujarle una sonrisa.

«Me siento contaminada por la toxicidad y la opacidad de dobles intenciones, de necesidad de aprobación, notoriedad y popularidad»

Y ahora, pongo el foco de atención en lo que me rodea y todo me parece de mentira. Como si tratara de un montaje. Como si todos encarnáramos el papel de Truman en el Show de su vida; y a su vez fuéramos el loco productor que lo mantiene enfrascado en una burbuja de ficción. Solo escucho discursos vacíos, frases sin una pizca de espontaneidad y peligrosamente planificadas, palabras que difieren del mensaje no verbalizado e inexistente complicidad en las miradas. 

Y veo cómo yo, ahora no me muevo por los sentimientos. Me siento contaminada por la toxicidad y la opacidad de dobles intenciones, de necesidad de aprobación, notoriedad y popularidad. De sumarme a este movimiento de autobombo que se camufla y se hace llamar “autoestima” cuando nada tiene que ver con su significado. 

Todo difiere demasiado de esa vibración que te agita en el interior. Solo encuentro vacío e intenciones ocultas. Parece que se deja de compartir, crear y observar por puro deseo de crecer. 

Porque podrá ser que seamos más eficientes y encajemos más en una sociedad promovida por la autosuficiencia, la productividad enfermiza y el individualismo, pero hemos menguado en humanidad y claridad. 

«Y me siento esclavizada por el ritmo de la vida, las metas impuestas y los objetivos que carecen de pasión»

Solo espero que en algún momento decidamos volver a los orígenes. Nos sorprendamos con gestos afectivos no ensayados, con sonrisas sinceras, con un beso imprevisto y encañonado de pasión, con confidencias compartidas a altas horas de la madrugada y sin miedo a prejuicios, con una caricia con sabor a incondicionalidad, con una llamada inesperada sin esperar nada a cambio, con un te quiero involuntario e intencionado en tu subconsciente. 

Solo espero que volvamos a sentir con toda el alma.

Laura Vaquero
Laura Vaquero

Cree firmemente en las palabras como mecanismo de defensa y manifestación.

2 Comentarios
  1. Son etapas Laura. Todos pasamos por esta, sólo que algunos la evaden y muy pocos aprenden de ella. Sentir no es fácil para todos, cada uno evoluciona a su ritmo. Lo importante es que has despertado y te has dado cuenta de ello. Es difícil convivir en un mundo lleno de toxicidad como dices y donde pocos seres aprecian realmente lo que verdaderamente importa, pero resiste. Sobre todo ahora, con estos tiempos tan difíciles 😉 Reinicia el sistema, empápate de las cosas que te llenen de verdad y con las personas igual. Deshecha todo lo tóxico y volverás a encontrar tu centro.

  2. Es sólo una etapa Laura. Todos pasamos por ahí, simplemente la gran mayoría lo evade porque prefiere no sentir y son muy pocos los que aprenden de ella. Sentir no es algo fácil y no todo el mundo está lo suficientemente evolucionado como para hacerlo.

    Ahora que has despertado y eres consciente de esa «toxicidad», líbrate de ella. Resetea el sistema, empapate de lo que realmente te llene y con las personas haz lo mismo. Y no es algo fácil, pero es el siguiente paso para poder sentirte mejor contigo misma y poder disfrutar de las cosas otra vez.

    Resiste, y sobre todo en estos tiempos tan difíciles 🙂

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