Saltó su duda, entonces, uno a uno, los muros de papel, los alambrados, la reja (asegurada con candados) y cada interrogante inoportuno. Quiso saber si aquello era real… y esa gris duda, tímida sospecha, pregunta triste, pálida y deshecha se desprendió del cuento y fue lamento.
Redactoras























































































































































































































































