Querida fibromialgia, No sé cuándo decidiste entrar en nuestras vidas, pero desde el momento en que llegaste, algo cambió. No viniste anunciada, ni pedida, pero de alguna manera te instalaste, te colaste en cada rincón de nuestro ser, y ahí estás, presente, aunque invisible para muchos. Nos has enseñado que el cuerpo no es solo…
Redactoras























































































































































































































































