Y ahora, ¡todo!
¿Por qué el hecho de cumplir años, algo maravilloso —ya que vivir es lo más maravilloso del mundo—, se convierte en vértigo cuando empezamos a sumar años?
¿Por qué cada década a partir de los de 20 nos cuesta más?
¿Y qué pasa cuando cumples 50 y te sientes viva, ágil, independiente, madura intelectualmente, guapa, atractiva, …? Y podría seguir.
Sí, señoras, cumplir 50 pesa y mucho, pero no tiene porqué, siempre y cuando nuestra salud nos acompañe; es cuestión de mentalizarse. Yo, después de soplar las velas y sufrir unos instantes de depresión profunda, analicé los factores positivos de mi vida a todos los niveles y agradecí sentirme tan viva y tan a gusto conmigo misma como me siento en realidad.
Llegar a este punto no es fácil, la sociedad no ayuda, muchas de nosotras tampoco. Una gran cantidad de mujeres maduras viven esclavas de la imagen que proyectan, atormentadas por el fantasma de la menopausia, esa etapa que, dicen, nos deja fuera de juego como mujeres hermosas y jóvenes. ¡Vamos, que caducamos como los yogures!
Es cierto que es una etapa complicada, que muchas lo pasan muy mal, que el cuerpo cambia, aparecen sensaciones que antes no se tenían. Nuestro estado de ánimo también se modifica, nuestro patrón del descanso, nuestro físico, pero ¿cuál es el físico que debemos tener para sentirnos bien?
Mirando fotos de años atrás, cuando era «joven», no en todas me gustaba mi físico ni mi inmadurez, incluso mi carácter con los años ha mejorado, porque he aprendido a moldearlo para ser la mujer que quiero ser. De adolescente era tímida e insegura, muy vergonzosa, factores que me impedían hacer todo aquello que deseaba por miedo al qué dirán. La madurez me ha dado esa confianza que hace que pueda hacer aquello que me apetezca sin pensar en la opinión de los demás. Lo que quiero decir con todo esto es que ninguna de nosotras debe sentirse menos mujer por los años que tenga.
Pues sí, 50 tacos, medio siglo, y a tope con todo, con unas ganas de vivir locas porque ahora es el mejor momento.
Mis hijos han crecido y aunque la adolescencia es una etapa agotadora a nivel mental, también es un desahogo y nos permite más libertad de movimiento. Ya no nos necesitan tanto. Es más, cuanto menos nos ven, más felices; somos el estorbo y eso es bueno, amigas, no hay que tomarlo como algo negativo: hay que aprovechar para hacer lo que durante 15 años no hemos podido porque teníamos unos mocosos pegados a la chepa… Ahora es nuestra segunda oportunidad.
¡Y el sexo es brutal! Sí, queridas, si tienes un compañer@ afín, el sexo en la madurez es maravilloso; conoces tu cuerpo, sabes lo que te gusta, es pausado, lo respiras, no hay prisas, hay deseo por sentir a cada paso y disfrutar del viaje, no solo del final. A estas edades, tu momento mental es muy importante y, sobre todo, saber lo que quieres y huir de la inmediatez. Las caricias adecuadas y las miradas penetrantes pueden ser el mejor afrodisiaco y lubricante. No sé tú, pero yo me siento on fire.
Y me diréis: ¿Y el fantasma del que hablabas? ¿Esa horrible palabra que va de la mano de la fecha de caducidad para muchas de nosotras?
Pues sí, la menopausia es una realidad, pero con muchos matices; los cambios hormonales que sufrimos las mujeres en cada una de las etapas de nuestra vida, aunque son similares, también son únicos y diferentes en cada mujer.
No todas tenemos patrones idénticos en nuestras menstruaciones y por ello tampoco los debemos tener cuando esta nos abandona. ¿Que pasan cosas? Claro que pasan: el descenso de hormonas es una realidad y esos cambios van a venir, pero, amigas, ¡que no cunda el pánico!
Se ha creado una industria brutal alrededor de la menopausia debido a que las mujeres cada día nos preocupamos más de nuestro bienestar y nuestra salud femenina. Nuestras madres vivían esta etapa con resignación y con la idea de que era algo que tenía que pasar, sin más preocupaciones.
Pero ¿qué pasa con nosotras? Las mujeres que vivimos esta etapa en este momento tenemos una visión diferente de nuestra madurez y más expectativas en lo que a nuestra calidad y bienestar de vida se refiere. Y no nos queremos resignar. La menopausia está en todas partes: cremas, ejercicios, alimentos, suplementos, fármacos, terapias… ¡Socorro!
¿Sabéis qué es lo peor? Que todo lo presentan con una connotación negativa que hace que, incluso antes de llegar, ya estemos sufriendo, sintiendo los síntomas sin tenerlos.
Y, lo peor de todo, es que vendan esta etapa como si te fueras a convertir en una señora vieja, arrugada, seca, malhumorada y amargada.
Quizás me tenga que tragar mis palabras y en un tiempo vuelva a escribir un artículo explicando mi vivencia junto a mi horrible menopausia, así que, mientras llega, voy a fantasear y a disfrutar de mi experiencia con mis más que aceptados 50 años, con mi escasa, pero presente menstruación cada mes y con el mensaje inicial de este artículo sobre cincuentañeras —me niego a decir cincuentonas— en el que os pido que os cuidéis y que os queráis.
Recordad que sois preciosas y que una buena alimentación es la base de todo.
Buscad ese ejercicio físico que os haga sentir en forma y donde podréis encontrar una comunidad de mujeres fantásticas con las que reír y disfrutar.
Bailad, meditad, buscad alternativas en lo referente al sexo para avivar vuestra llama; pensad que el sexo es más mental de lo que pensáis y hay muchas maneras de trabajar el deseo y el placer.
Y, sobre todo, si eres feliz y te gustas tal y como eres, no hay persona que se resista a vuestros encantos de mujer que se ama y está encantada de ser quien es con la edad que tiene.


