«Me gusta pensar que si le ponemos corazón a lo que hacemos, hasta los cantos rodados se transforman en semillas capaces de florecer en otro suelo».
Con ese deseo, que parece una especie de máxima personal, comienza Mochila de emociones, el último libro de la escritora argentina Silvia Gabriela Vázquez (doctora en liderazgo, orientadora vocacional y psicopedagoga).
A medida que transcurre esta entrevista, comprobaré que sí, que ese párrafo escrito en la primera de las 208 páginas del libro es su filosofía de vida y podría resumirse en la mitad de un renglón: «Ponerle corazón a lo que hacemos».
El libro tiene un subtítulo, Propuestas para una educación emocional, y esa intención se cumple: la autora ha reunido algunos de sus poemas, cuentos, reflexiones y más de 100 fichas descargables con actividades para reconocer, comprender y gestionar emociones.
Mochila de emociones es, además, un taller itinerante para docentes, padres o profesionales de la salud que trabajen en distintos ámbitos acompañando a niños y adolescentes.
BikiniBurka: Mochila de emociones: Propuestas para una educación emocional es un taller y, a la vez, un libro ¿Cuál de los dos surgió en primer lugar?
Silvia Gabriela Vázquez: El taller nació mucho antes —lleva casi dos décadas de vida— y ha visitado espacios muy diversos. Y cuando la distancia geográfica no lo permite, la virtualidad nos auxilia… Es entonces cuando el taller se vuelve online y, en tiempo real, cada participante selecciona a través de un QR qué actividades hacer para profundizar en los temas abordados.
BB: ¿Quiénes son los destinatarios de esta obra?
SGV: El libro tiene un enfoque dual: busca ser una guía para el docente que planifica las clases y un recurso interactivo para los chicos. Está pensado para todos aquellos que acompañan a niños o adolescentes en su desarrollo emocional. No obstante, los textos literarios y las actividades les hablan directamente a los chicos. Por eso, los últimos destinatarios son ellos.
Hago aquí un paréntesis: ese doble propósito de la obra se entiende apenas comenzamos a pasar las páginas. Podríamos decir que este libro tiene múltiples capas de lectura. Un ejemplo de ello es el poema El señor de los globos, que abre el capítulo dedicado a la «Alegría». Su interpretación podría ser muy distinta en las manos de un niño o en las de un adulto, quien comprendería que detrás de esas rimas en apariencia sencillas se esconde una historia de resiliencia.
BB: ¿Cómo nació Mochila de emociones?
SGV: Después de más de 25 años en las aulas, entendí que, si bien casi nunca podemos cambiar lo que le pasa a un niño,… siempre podemos elegir cómo acompañarlo.
Cuando empecé a dar mis primeras capacitaciones sobre prevención del bullying y el burnout, invitaba a los participantes a construir «AES», Ámbitos Emocionalmente Saludables (concepto que retomo en este libro): espacios inclusivos, amables y empáticos tanto para los chicos como para los docentes. Algunas de esas experiencias y el enriquecedor intercambio con muchos colegas fueron inspirando esta publicación.
BB: En general, las publicaciones para niños abordan ciertas emociones consideradas problemáticas, como los celos, el enojo o el miedo. En tu libro hay, además, otras que no siempre se trabajan lo suficiente, como la gratitud, la confianza o la admiración. ¿por qué decidiste incluirlas?
SGV: La confianza, la admiración o la gratitud son emociones silenciosas y constructivas. A veces, un poema o un cuento puede ayudar al lector a ponerle nombre a esas emociones que existen, aunque hagan menos ruido o todavía no sepa reconocerlas. Cuando un niño o adulto encuentra una palabra para lo que siente, se ordena, se reconoce…, y eso vale tanto para las emociones difíciles como para las luminosas.
BB: En tu opinión, ¿se puede enseñar a gestionar las emociones?
SGV: Se puede enseñar a escucharlas. La escuela es un lugar donde se aprende a leer y donde los chicos también pueden aprender a leerse. Si logramos que un niño entienda qué le está ocurriendo antes de actuar de un modo impulsivo, por ejemplo, le estaremos dando una herramienta para toda la vida.
BB: ¿Qué rol juega la escritura en la salud emocional?
SGV: Escribir ordena un poco el caos. La página (o, a veces, la pantalla) ofrece un espacio seguro para ordenarlo. Cuando alguien escribe sobre lo que le sucede, explora emociones, identifica necesidades y desarrolla una mayor conciencia de sí mismo.
BB: ¿Escribir puede sanar?
SGV: Escribir es un recurso accesible que ayuda a lograr un mayor autoconocimiento. Permite identificar pensamientos recurrentes, creencias limitantes, recursos personales y modos de afrontamiento. Por lo tanto, puede fortalecer el bienestar psicológico, mejorar la conciencia emocional y favorecer la resiliencia.
Tal como la utilizo en mis talleres virtuales de autoconocimiento emocional guiado «Poesía para Crecer» y «Escribir para no ahogarse», la escritura no es una terapia en sí misma, sin embargo, quienes participan afirman que sus efectos son terapéuticos.
Si logramos que un niño entienda qué le está ocurriendo antes de actuar de un modo impulsivo, por ejemplo, le estaremos dando una herramienta para toda la vida.
BB: ¿Qué autores o autoras te marcaron?
SGV: En mi biblioteca personal conviven libros de y sobre autores admirados muy diferentes entre sí. Creo que lo que los une es la poesía que atraviesa sus textos, aunque se trate de cuentos, poemas para niños, canciones o ensayos breves. Tomo, como ejemplo, uno de esos estantes eclécticos a los que vuelvo una y otra vez: Cortázar, Liliana Bodoc, Samanta Schweblin, Eduardo Galeano, Adolfo Ponti, Laura Devetach, Rosa Montero, Idea Vilariño, Eladia Blázquez, Roberto Juarroz, Elsa Bornemann, Borges, María Elena Walsh, Laura Wittner, Georges Perec, Wisława Szymborska y Juan Cruz Ruiz.
BB: ¿Qué diferencia hay entre escribir para adultos y para niños?
SGV: Busco que mis textos sean «textos con alma» y que puedan ser leídos por todos independientemente de la edad, sin clasificaciones estrictas. Por supuesto, hay temas que no son para niños, pero sí suelo incorporar alguna que otra palabra compleja que ellos deban buscar en el diccionario o preguntarles a los adultos.
BB: ¿Qué te gustaría que pase con Mochila de emociones?
SGV: Que circule. Que se use. Que se subraye. Que sus poemas y cuentos o alguna de sus 100 actividades lleve a los chicos a reflexionar, a reconocer su estado emocional y a hacer algo con ello.
BB: Si tuvieras que elegir una emoción para expresar en esta etapa de tu vida ¿cuál sería?
SGV: La GRATITUD. El agradecimiento hacia mis seres queridos más cercanos y hacia cada una de las personas —maestros, alumnos, colegas— de las que aprendí y de las que aprendo día a día. Todos los seres con los que nos cruzamos en la vida tienen algo para enseñarnos.
BB: Para cerrar esta entrevista, ¿cómo se consigue el libro? ¿Se puede comprar en las librerías?
SGV: Mochila de emociones no se comercializa en librerías. Se puede adquirir enviando un correo a: tumochiladeemociones@gmail.com
Gracias por tus enseñanzas, Silvia Gabriela, sin duda, has puesto todo el corazón en ellas.


