Poema: Rosas

Has de saber que, al susurrarme, 

todas las partes de mi cuerpo

gritan rogándome que no pares.

Si alzaste una copa

fue para brindarnos

y no para abandonarnos

en una bonita frase.

Si las espinas no arañasen,

nunca podríamos hablar

de la belleza de la sangre

ni de la historia de una herida.

Qué bonito es sufrir y curarse.

Entregarse y protegerse 

de besos que muerden

para endulzarnos la vida.

El dolor me hace saber

que una diosa 

no es quien se encuentra por encima,

sino quien transmite su grandeza

desde abajo.

No olvides,

que los instantes 

otorgan protagonismo y alumbran

nuestros momentos más preciados

al vestirse de inmortalidad.

Ana Jiménez

Pedagoga e integradora social. En ocasiones canta soul y escribe poesía.

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