Poema: Los frutos del olmo

Hay quien le pide peras, confundido, ambicioso, 

exigente y ansioso, al árbol incorrecto.

Hay quienes se resignan al no, a lo imperfecto 

(o al dolor de la ausencia… esa incómoda astilla).

Y el olmo les ofrece, siempre, a unos y a otros,

-ante tanta insistencia- su fruto sin semilla.

Gabriela Vázquez

Conferencista. Coach vocacional. Psicopedagoga. Poeta.

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