Vivo está el recuerdo que no se apaga,
la palabra que no dije a tiempo,
la puerta que cerré y sigue abierta en el pecho.
La noche es larga y mis pensamientos no saben dormir,
porque hay sombras que me nombran cuando nadie más me quiere oír.
Insomnio que no puedo detener,
como quien intenta domesticar un incendio,
como quien le pone música al vacío para no escuchar su propio eco.
Nunca me enseñaron a reconstruirme sin romperme primero.
Hay días en los que existir es demasiado,
y el mundo, tan lleno de gente, me deja terriblemente sola.


