A pesar de ser periodista, vivo alejada de los medios de comunicación y, cada vez más, de las redes sociales. Me falta tiempo y trato de cuidar mi energía y salud mental.
Lidero un grupo de escritura para mujeres al que, inspirada por las participantes, empecé a llamar Spa Escribir porque, al principio, cuando les pregunto qué les gustaría llevarse, contestan «un ratito de paz y tranquilidad». Y cuando al terminar les pregunto qué se llevan y cómo se van, responden que «inspiradas y con las pilas cargadas».
En el grupo utilizamos como guía El camino de la escritura. Su autora, Julia Cameron, propone cuatro herramientas para evitar el desbloqueo creativo y cultivar el hábito de la escritura. La primera son los paseos.
En uno de esos paseos me enteré del preestreno del documental de Hombres G, Los mejores años de nuestra vida. Fue el jueves 30 de abril en Kinépolis Madrid Ciudad de la Imagen, con posterior coloquio con los cuatro componentes del grupo. Lo propuse como regalo y plan por el Día de la Madre. También fue mi cita con el artista de la semana.
La cita con el artista es otra de las herramientas que propone Julia Cameron contra el desbloqueo creativo y para fomentar la escritura. Consiste en hacer algo que salga de la rutina y llene nuestro pozo de inspiración.
Fue muy emotivo ver el documental de Hombres G en familia. Mi hijo no sabía si venir porque inicialmente la película estaba calificada para mayores de 12 años. Pero la escena más fuerte es una fiesta en una piscina tras un concierto; el desenfreno de los 80 resulta totalmente naïf a los ojos del siglo XXI. Ahora he visto que es para todos los públicos y tiene todo el sentido, porque Hombres G, por su larga trayectoria, se ha convertido en un grupo para disfrutar en familia. En sus conciertos pueden llegar a coincidir tres y cuatro generaciones.
Las canciones de Hombres G son la banda sonora de mi vida. Empecé a escucharlas cuando tenía seis años. Sus composiciones me recuerdan a diferentes momentos de mi historia y me parece entrañable pensar que empecé a escucharlas siendo mucho más pequeña que mi hijo.
Recuerdo intercambiar cintas de casete con mis amigos de la infancia. Uno de ellos decía que conocía en persona a David Summers, cantante, letrista y bajista del grupo. Me pasó su supuesto teléfono y me retó a llamarle. Recuerdo marcar los números girando con dificultad la rueda del teléfono gris que había en casa de mis padres. Nerviosa, escuchaba el tono de llamada y en cuanto lo cogían, colgaba. Cuando sacaron la canción de Las chicas cocodrilo y oí la frase de «llaman a mi casa y luego no hablan», estaba convencida de que lo decían por mí.
El documental habla sobre la amistad entre cuatro chicos unidos por la diversión y el amor por la música. Repasa una trayectoria de 40 años con una magnífica selección de imágenes rescatadas entre más de 60.000 documentos revisados por sus directores. Ha sido un arduo trabajo para Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, quienes, además, entrevistaron por separado durante horas a los cuatro integrantes de la banda. Según cuentan, los testimonios de David, Dani, Javi y Rafa dieron forma al documental encajando a la perfección como piezas de un puzzle.
Mientras escribo mis páginas matutinas —la tercera herramienta que propone Julia Cameron para el desbloqueo creativo—, han salido algunas de las reflexiones que me surgieron al ver el documental de Hombres G, entre otras cosas, porque me sentí identificada con ellos:
- La visibilidad tiene un precio que muchas veces cuesta pagar porque renuncias a tu vida privada y estás permanentemente expuesto a las críticas, que pueden ser crueles si se emiten desde la envidia.
- El éxito puede llegar a quemar hasta el día en que el cuerpo te pida parar y desaparecer sin despedirte, porque, en realidad, no lo sientes como un final, sino como una pausa que puede llegar a durar años.
- Puedes volver pasados diez años con más ganas, más fuerza y más madurez y cosechar un éxito todavía mayor que haga que estos sean los mejores años de nuestra vida porque, visto con perspectiva, ¿qué son diez años en la vida de una persona?
Las páginas matutinas consisten en escribir a primera hora lo que te venga a la cabeza sin levantar el boli del papel, es decir, sin pensar ni parar; es flujo mental en estado puro. En las páginas matutinas no te pones filtro, ni censura. Es el lugar para cosechar la autenticidad, algo que también está detrás del éxito de estos cuatro músicos que «nunca fueron los guapos del barrio, siempre fueron una cosa normal».
Porque no necesitas hacer nada especial para triunfar. Simplemente ser tú.
La cuarta y última herramienta que propone Julia Cameron en El camino de la escritura es la cuota. Consiste en dar un paso más y permitir que lo escrito vea la luz.
Por eso he decido escribir este artículo.


