*Nota de la redacción
Publicamos este texto como opinión personal, no como posicionamiento de la revista. Nuestra línea editorial defiende la libertad de las mujeres y, sobre todo, la libertad de expresión.
Creemos que escuchar opiniones diversas fortalece el debate y el pensamiento crítico, siempre desde el respeto.
Para muchos, este pensamiento puede ser un sinsentido, pero para otros, sé que tiene más sentido del aparente a simple vista. Llamadme loca. Loca-mente. Las nuevas guerras o, al menos, las guerras entre países occidentales son diferentes a las de hace unos años.
¿Por qué veo conexión entre ser campeones del mundo con lo que está ocurriendo en Ceuta? Por varias razones. Hay muchas conexiones.
Por primera vez un Mundial de fútbol se ha celebrado en tres países diferentes de Norteamérica: Estados Unidos, México y Canadá. A mi me ha tocado vivirlo desde este último.
El próximo Mundial en 2030, año que coincide con el final de la estrategia de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), se celebra en otros tres países: España, Portugal y Marruecos. Coincidiendo, además, con el centenario del primer Mundial (1930). Por este motivo, la FIFA acordó un formato inédito, con las sedes principales en los países anfitriones, que albergarán la inmensa mayoría de los partidos y las fases finales del torneo, mientras que los partidos inaugurales del centenario, los tres primeros partidos de la fase de grupos, se jugarán en Uruguay, Argentina y Paraguay como homenaje histórico.
Será el primer Mundial de la historia que se dispute a través de tres continentes (Europa, África y América, concretamente, América del Sur).
El padre de Lamine Yamal es originariamente de Marruecos y la madre, de Guinea Ecuatorial. Lamine Yamal fue fotografiado en 2007, cuando era un bebé, con Messi, quien parece que lo bendijo en un calendario de UNICEF y el diario Sport. En este Mundial, por primera vez, ambos han compartido escenario en una final. Messi con el número 10 y Lamine Yamal con el 19, que fue el mismo número con el que comenzó el argentino.
Muchos pensaban que ganaría Argentina, a pesar de todas las faltas que cometieron. Estaban muy seguros, ya que tienen a Messi, pero eso no fue suficiente, así que contrataron a Shakira, pensando que por su pique con Piqué, que comenzaron su relación en el mundial de 2010 con la canción Waka Waka y a sus hijos los llama Wakakids, y también por ser de Colombia, por la cercanía latina,… pensaban que apoyaría o traería suerte a Argentina. Pero parece que no sabían que Shakira es, ante todo, buena persona y se preocupa por sus «pies descalzos» y los niños. Por ello invitó a los famosos niños bailarines de África, concretamente los Triplets Ghetto Kids de Uganda, entre otros, a bailar junto a ella.
En el videoclip oficial aparece Messi junto a Shakira diciendo «We are ready» con su acento español y, casualmente, es el último de todos los futbolistas en salir en dicho videoclip. Shakira ha donado todos los beneficios de la canción Dai Dai a la fundación de la FIFA para apoyar a más niños. Shakira es un ángel, como sugiere en el propio videoclip, y va a volver a África por el símbolo del baobab. Cuando estuve en Kenia me dijeron que si abrazaba un baobab, volvería a África, y espero que así sea porque lo hice muy ilusionada.
Los poderes interesados en que Argentina fuera ganadora, tras ver el resultado de España y todo lo que eso supuso —entre otras cosas, dos básicas: unión y riqueza—, quieren provocar lo contrario, es decir, quieren dividir y crear pobreza, así que para evitar que existan más Lamine Yamales o Nico Williams (no quieren ver más negros deportistas en países occidentales), quieren provocar que detengan las migraciones desde el norte de Africa, como lo que estamos viendo, haciendo sufrir a la población que menos lo merece.
En lugar de celebrar el éxito de un Mundial, parece que les molesta escuchar eso de celebrar con la Roja, quieren destruirnos y estamos, la gran mayoría, cegados. Nos hacen pensar que la culpa es de un gobierno que intenta evitar conflictos y abre puertas para dar las mismas oportunidades a todo el mundo, porque nadie elige dónde nace, y hay algo básico, que son los derechos humanos ante todo.
Pero esto no es todo. Hay más, mucho más. Todos sabemos que al actual presidente de los Estados Unidos de América —que no es América, como a ellos les gusta llamarse, ya que de vez en cuando hay que recordar que América es un continente formado por más países además del de Estados Unidos—, a Donald Trump no le cae muy bien el actual presidente de España, Pedro Sánchez. ¿Por qué? Entre otras razones, una de las más recientes, porque Pedro Sánchez le negó a Trump usar sus instalaciones militares en España, concretamente la Base Naval de Rota y la Base Aérea de Morón, para atacar Irán en lo que iba a ser cuestión de un par de días para eliminar el actual régimen de ese país, pero ya llevan más de medio año. Y lo que queda…
Trump quiere quedarse con todo el petróleo del mundo, y no solo petróleo, y hace lo que haga falta, como en Venezuela. Pero hay más, mucho más.
Trump y Pedro Sánzhez tuvieron que saludarse el pasado 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey para la final de la Copa Mundial de Fútbol disputada entre España y Argentina. Ya sabemos el resultado. La cara de Trump entregando el premio y no queriendo salir de la foto, pero sin saber muy bien qué hacer, ni dónde colocarse, también la hemos visto. Tan solo un día después, el 20 de julio, Pedro Sánchez realizó una visita oficial a Argel, lo que sirvió para normalizar relaciones tras años de distanciamiento debido al respaldo de Madrid a la propuesta marroquí sobre el Sáhara Occidental en 2022. En esa reunión se abordaron acuerdos económicos, industriales y de suministro energético, lo que no debió hacer mucha gracia al vecino Marruecos ni a sus aliados.
¿Quiénes son los aliados de Marruecos? En resumen, Estados Unidos e Israel. ¿Cómo me atrevo a decir algo así? Tirando de hemeroteca, resulta que Marruecos, bajo el reinado del sultán Sidi Mohammed III, abrió todos sus puertos a los buques mercantes de la naciente república de los Estados Unidos de América en 1777, lo que constituyó el primer reconocimiento formal de la soberanía e independencia de Estados Unidos por parte de un estado soberano. En 1786 se negoció el Tratado de Paz y Amistad entre Estados Unidos y Marruecos; este acuerdo es legalmente el tratado de relación ininterrumpida más antiguo de la historia diplomática de los Estados Unidos. Además, el consulado de Tánger, la legación de Estados Unidos en dicha ciudad, fue la primera propiedad inmobiliaria que el gobierno estadounidense adquirió en el extranjero, un regalo del sultán Moulay Suliman en 1821. Vamos, que tienen muy buena relación desde hace siglos.
Más recientemente, en 2020, la relación trilateral entre Marruecos, Estados Unidos e Israel se consolidó con los Acuerdos de Abraham. En ese marco, el país americano reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio del restablecimiento de relaciones de Rabat con Tel Aviv. Las tres naciones han firmado e impulsado varios acuerdos clave como un plan de acción militar conjunto, proyectos legislativos de defensa trilateral y acuerdos energéticos y tecnológicos multilaterales con acuerdos en ciberseguridad, entre otros muchos.
La geopolítica está clara, pero ni desde España ni desde Bruselas, aunque se sepa, pueden decirlo clara y públicamente porque causaría mayor caos, y bastante hay con los bulos que crean desde la oposición y la ultraderecha como para echar más leña al fuego. Y en lugar de mirar a los de arriba como enemigos, nos hacen enemistarnos con los vecinos e, incluso, con los que están más abajo. ¿En serio hay niños tan peligrosos, sin apenas recursos, jugándose la vida? ¿Los ricos no son tan peligrosos? ¿Ni los que se sienten impunes? ¿Ni los que roban dinero público para comprarse áticos? ¿En serio creen que con tantas mentiras, creando ruido y manipulando, van a ganar las elecciones generales del próximo año? Porque sí, en 2027 toca volver a votar en España, así que se vienen unos meses moviditos.
A todo esto, por si alguien no lo sabe todavía, Ceuta y Melilla forman parte de España, o lo que se conocía como la Corona de Castilla, 362 años antes de que naciera el Estado moderno de Marruecos como reino y siglos antes de que se fijaran las fronteras internacionales actuales del norte de África. Otro dato que me parece muy curioso y que dice mucho del tipo de personas y gobernantes que existen: el actual rey de Marruecos, Mohamed VI, para no sentirse en peligro y, según dicen oficialmente, por temas de salud, pasa más tiempo en sus palacetes de París que en su propio país, Marruecos, al que parece que tanto ama como para utilizar a sus ciudadanos como conejillos de Indias.
En resumen, como conclusión, ya que desde las administraciones oficiales no lo pueden decir porque provocaría más caos: todo está orquestado por Marruecos, Estados Unidos e Israel o si no, ¿qué hacen opinando estos países en redes sociales sobre el tema? ¿Casualidad?
Pero no están solos. Desde la ultraderecha española y la oposición les apoyan porque quieren sacar beneficio. Así que, donde el PP tiene las competencias autonómicas bloquean y paran todo lo que el gobierno dice porque así parece, de cara a la galería, que es mala gestión del gobierno. Que quede claro, aunque el gobierno diga una cosa, en España deciden las comunidades autónomas, que para eso están, si no, sería una dictadura. Por eso muchas leyes, como la ley de la vivienda, no se aplican casualmente en las comunidades autónomas que gobierna la oposición. Mucho hablar de la vivienda, pero ¿quién se compra áticos de más de 6 millones con dinero público? En fin, ¿qué se necesita para que se les vea más el plumero? ¿En serio estamos tan cegados…?
Para terminar: en geopolítica NO HAY NADA CASUAL. Marruecos, con el apoyo de Estados Unidos e Israel, quieren controlar el estrecho de Gibraltar y para ello utilizan a los de siempre. Como dice la película que recomiendo ver, basada en hechos reales, Buenas noches y buena suerte.


