Con el buen tiempo aumenta la radiación solar, los días son más largos, y todo ello afecta el estado de ánimo. A partir de ciertos cambios a nivel hormonal, resurge una gran dosis de energía y vitalidad que nos motiva a llevar a cabo cualquier plan placentero.
Dichos cambios están relacionados con el aumento de:
- Serotonina: Genera sensaciones de bienestar, relajación, satisfacción, aumenta la concentración y la autoestima.
- Dopamina: Regula el sistema de recompensa, proporcionando sensación de placer y motivación.
- Oxitocina: Genera más afecto y cariño hacia los demás. Apetece más reír, compartir tiempo con nuestros seres queridos, tener relaciones sexuales, abrazar o ser generoso.
Instinto primaveral
Algunos estudios científicos asocian las altas temperaturas con la segregación de andrógenos y estrógenos. La luz solar estimula la glándula epífisis, situada en el cerebro, encargada de producir las hormonas sexuales.
El calor invita a hacer planes que crean las situaciones propicias para que haya un mayor deseo de contacto físico. Llega el buen tiempo, se sale de terraceo con amigos, excursiones, rutas… y menos capas de ropa; con el calor se suda más y se segregan unas feromonas que, al parecer, aunque no hay una gran evidencia científica, tienen un componente químico vinculado con la atracción sexual.
En general, la primavera y el verano se suelen asociar con una mayor predisposición a mantener relaciones sexuales, aun cuando no existan otro tipo de señales que así lo confirmen.
A más sol, más ganas, pero prefiero sola.
A veces, el ruido del exterior agobia y no apetece compartir el cuerpo con nadie. Si estás pasando por un momento más introspectivo, pero el calor ha encendido tu deseo, la solución está en tus manos. El sexo a solas no es un premio de consolación, todo lo contrario, es tu aliado de lujo para resetearte: ayuda a dormir mejor, reduce el estrés y te devuelve el control sobre tu propio placer. Saca partido al buen tiempo para disfrutar de ti misma.
Guía para encender tu deseo.
1. Diseña tu refugio.
Explora sensaciones diferentes:
- Enciende unas velas y prende incienso: Los aromas y la luz tenue son muy estimulantes.
- Música sensual: Marca el ritmo y enciende el cuerpo.
- Texturas frescas: Duerme desnuda o con lencería sexy. Siente el roce de las sábanas en tu piel.
- Contraste térmico: Prueba a jugar con hielo en las zonas más sensibles y aceites que den calor. El contraste activa los puntos erógenos.
2. El placer de la lentitud: la masturbación consciente.
La masturbación consciente (mindfulness masturbation) consiste en observar cómo reacciona tu cuerpo a los estímulos: ¿Cómo se siente la presión? ¿Qué zonas responden mejor al roce suave? ¿Cómo cambia tu respiración? Es decir, no vayas directo al grano.
- Dedica tiempo a recorrer tu cuerpo, nota el calor de tu propia piel y respira profundo: el cuello, el pecho, los muslos… Cuando reconoces tu cuerpo como fuente de placer, mejora tu autoestima.
- Reconecta con el placer y dile adiós a la apatía y la tristeza.
3. El agua como cómplice.
El agua es un elemento erótico:
- Aprovecha la ducha para refrescarte, deja que el roce del agua despierte tu sensibilidad y te conecte con el placer más puro.
- Usa geles aromáticos vibrantes.
4. Alimenta tu imaginación.
Adéntrate en la lectura erótica o audiorrelatos, cierra los ojos y céntrate en las sensaciones para conectar con el placer más puro.
Cuando la sombra pesa, reconecta a tu ritmo.
Las altas temperaturas también pueden generar mayor tensión e irritabilidad y, como consecuencia, menos ganas de sexo. En esas circunstancias, incluso, hay personas que pueden sufrir episodios de angustia, alteraciones del sueño, del apetito y de la libido. Por ello es importante no obsesionarse. Además, el psiquiatra Paul Vöhringer advierte que este trastorno del ánimo ocurre dos o tres veces más frecuentemente en mujeres que en hombres.
Si la primavera te apaga en lugar de encenderte, no te fuerces. Escucha tu desgana.
Despierta, el placer empieza y termina en ti.
Si decides salir a flote, hazlo con estos pequeños rituales de reconexión:
- Pasea sin destino: Camina por un parque y observa el entorno, así reducirás los niveles de cortisol (la hormona del estrés)
- Baño de luz: Toma el sol con protección, 10-15 minutos al día regulan la serotonina y el ritmo circadiano.
- Tu placer, tu prioridad: El autocuidado no es un lujo, es una necesidad. Elige bien tus batallas, tus ejercicios y, sobre todo, la compañía. Rodéate solo de quien sume calma.
- Pide refuerzo si tu mapa se borra: Si sientes que la tristeza es persistente o abrumadora y se convierte en un lugar difícil donde vivir, busca apoyo profesional. La terapia es el mapa definitivo para volver a encontrarte.
¡Que disfrutes!



Es realmente fácil de conseguir?? Supongo que hay que adaptarse a tus necesidades y a tus tiempos, los rituales hay que acostumbrarse a ellos.