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Empezar de cero

Nunca empezamos de cero

En realidad, nunca es así. No empezamos de cero.

Desde que nacemos, estamos constantemente recopilando información. Y la mayoría de las veces, cuando hablamos de «empezar de cero», nos referimos a lo material… a tener que dejar una casa, salir del hogar de tu madre o de una relación —que es lo más habitual.

Pero ¿qué pasa con todo lo que ya sabes?

Para mí, la familia es la escuela más importante. De ahí nacen tus hábitos, tus valores, tu forma de ver la vida. Lo que ves de niño ya te da una base, una dirección… positiva o negativa, pero dirección al final.

¿Cuántas veces hemos escuchado frases que se nos quedan grabadas?

¿Cuántas veces guardamos información sin cuestionarla?

Muchas de esas ideas ni siquiera son verdad, o al menos no lo son para tu realidad. Porque, al final, las personas hablan desde lo que han vivido, desde su entorno, desde las voces que han predominado en su vida. Y eso construye su realidad… no necesariamente la tuya.

Eso lo entendí el día que pensé que ya tenía mi vida «arreglada». Porque era la historia que la sociedad impone. Las expectativas: estabilidad emocional, familiar y profesional… todo en su sitio. O eso creía.

Y de un día para otro, todo se derrumbó.

Sin avisar. Sin esperarlo.

Simplemente porque la persona que estaba a mi lado tomó la decisión de irse sin dar una explicación.

Me vi sola.

Sin Familia.

Con mi hija.

Sin ingresos suficientes para cubrir todos los gastos.

En un país que, aunque hablara el idioma, no era el mío.

Caí en un momento de incertidumbre total.

No entendía qué estaba pasando.

Y entonces apareció esa frase en mi cabeza: «Tienes que volver a empezar de cero».

La depresión tocó la puerta y me susurró:

«¿Ves? Intento fallido número 3».

Pasaron días… muchos días.

Días en los que sentía que me secaba de tanto llorar.

Y una y otra vez, las mismas palabras resonaban en mi cabeza:

«Intento fallido número 3».

Recuerdo que mi única actividad en ese momento era salir a correr por el parque.

Era lo único que me despejaba un poco la mente. Y un día, en medio de ese silencio… esas mismas palabras cambiaron su significado.

Pensé para dentro de mí:

«Lauren, eres grande.

De peores has salido.

Esto no es el final… esto es el inicio de otro nivel».

«Has pasado por tres situaciones duras y siempre has salido más fuerte. Recuerda: tu hija… Tu hija es tu mayor motor.

¿Cómo no vas a poder?

Claro que puedes.

Dios está contigo».

«Y con todo lo que ya sabes… solo te queda confiar en ti y moverte.

Va a funcionar porque yo voy hacer que funcione. Vas a empezar de nuevo, pero no de cero».

Empezamos una y otra vez, las veces que sean necesarias.

Pero siempre con algo dentro:

  • experiencias que dolieron,
  • momentos que te hicieron feliz,
  • situaciones que te dieron calma,
  • aprendizajes que te despertaron,
  • palabras que te tocaron el alma,
  • un amigo que te tendió la mano cuando lo necesitabas.

Todo eso es información y vive en ti.

Porque pueden quitarte muebles, un hogar, estabilidad, incluso personas… pero tu conocimiento, no.

Todo eso está en tu disco duro.

Tu mente es lo más poderoso que tienes.

Por eso, si un día tienes que hacer una maleta y salir de un entorno que no te favorece, no estás empezando de cero.

Los años vividos no pasan sin propósito. Todo tiene un «para qué». Mira hacia atrás. Haz introspección.

Y te vas a dar cuenta de algo muy claro:

Has llegado mucho más lejos de lo que crees.

Y sí… Siempre se puede volver a empezar.

Pero nunca desde cero. Siempre desde lo que ya eres.

Por eso, esto también es un llamado:

Invierte en ti.

En tu crecimiento.

En tu mente. Porque siempre empiezas con todo lo que ya sobreviviste.

Lauren Puñales

Madre y creadora, apasionada por el arte, la moda y los libros.

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