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Crítica: «Fue la MANO de Dios» Paolo Sorrentino

Sorrentino

Sorrentino rara vez defrauda. Como siempre con una fotografía impecable, una vez más consigue que nos entren ganas locas de viajar a Italia y de sumergirnos en sus paisajes, cultura y tradiciones.

«È stata la mano di dio» nos habla con crudeza y humor sobre la familia, no de la típica familia perfecta de película americana, sino de una familia llena de pasión mediterránea, real, escabrosa y tremendamente caótica: una tía con problemas mentales, un tío posesivo y maltratador, un hermano vago y egoísta, una abuela gruñona con sobrepeso, un primo corrupto, un padre infiel y una madre consentidora y depresiva… y como terapia autobiográfica, su protagonista Fabietto, un chico introvertido y apocado que ama a su familia a pesar de cómo es.

Dos sucesos cambian la vida de Fabietto para siempre: la llegada de Maradona a Nápoles y la muerte de sus padres por un escape de gas, siendo Maradona el que en cierta manera le salva la vida porque gracias a su fanatismo por irlo a ver al estadio no se va con sus padres de vacaciones y escapa del trágico evento, de ahí el homenaje al futbolista (que parece que nunca entendió como tal ya que su abogado en 2020 amenazó con demandar a Sorrentino por el uso de la imagen de Maradona de forma no autorizada).

Si Sorrentino es hoy el director que es se debe a estas circunstancias, pues tal y como afirma él en una entrevista, de lo contrario habría seguido los pasos de su padre como banquero.

Podríamos divagar sobre esta película largo y tendido pero resaltamos algunas curiosidades:

  • El comienzo de la película con la tradición napolitana del Munaciello, jugando siempre el director entre lo profano y lo sacro.
  • El diálogo que tiene Fabietto con su madre donde le dice que quiere estudiar filosofía:  las películas de Sorrentino son puras reflexiones filosóficas sobre la vida.
  • El homenaje a la gastronomía característico de sus filmes y la presencia de obesos pintorescos.
  • La escena de los padres de Fabietto antes de morir, sentados en el sofá, con el padre leyendo « Un Uomo » de Oriana Falacci

Brillantísimos Filippo Scotti y Toni Servilo.

Italia ha tenido la suerte de tener a Fellini, a Pasolini, y ahora a Sorrentino.

Teresa Pérez

Abogada franco-española y más canaria que el gofio. Amante del arte y el viajar.

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