Chocolate

El café seguía sobre la mesa.

La silla vacía enfrente.

Negocié con una tostada imaginaria mientras el huevo se enfriaba.

Miré el reloj.

Abrí el armario del chocolate.

Una onza.

Otra.

Escondí una tercera dentro de una magdalena.

El silencio seguía gritando.

Inocencia García Martín

Soy una mujer amante de la lectura y de la escritura, enamorada de los clásicos.

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